La incógnita de la eficacia del silbato antiacoso

Desde el inicio de la distribución de esta herramienta que ofrecía seguridad a niñas y mujeres que viajan en el transporte público, el Gobierno de la Ciudad de México no ha informado de los resultados; usuarias afirman que no ha funcionado
Algunas usuarias del transporte público entrevistadas por este diario relataron sus experiencias con el uso de la herramienta y coincidieron en que al activarla, las autoridades no respondieron al llamado. (ALEJANDRA LEYVA. EL UNIVERSAL)
13/08/2017
01:06
Sandra Hernández
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Aunque el Gobierno de la Ciudad de México ha sostenido que se han entregado más de 350 mil silbatos antiacoso, la realidad es que al mes de julio de este año se han distribuido 16 mil 514 silbatos entre la ciudadanía.

De acuerdo con una respuesta a una solicitud de información, las entregas se han realizado en diversas estaciones del Metro en los módulos de “Viaja Segura” ubicados en Hidalgo, Mixcoac, Balderas y Pino Suárez; así como en dependencias locales y federales como Locatel, Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ) e IMSS, y en ferias de servicios y jornadas de difusión.

El número máximo de silbatos que se han entregado en un periodo fue de octubre a diciembre de 2016, con mil 346 unidades en el Metro Balderas.

Además de las mujeres, 338 hombres también fueron beneficiados con un silbato antiacoso.

El contrato, firmado entre la paraestatal del Gobierno capitalino, Corporación Mexicana de Impresión SA de CV (Comisa) y la Secretaría de Gobierno capitalina, refiere que se erogaron 2 millones 500 mil pesos para la compra de silbatos.

Este diario buscó a la secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, y a la directora del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México, Teresa Incháustegui, para hablar sobre el tema del silbato antiacoso y sus resultados, pero no se obtuvo respuesta.

Pocos resultados. Las autoridades capitalinas han informado que el silbato es una herramienta preventiva y disuasiva para alertar a los cuerpos de seguridad y a la comunidad en general de situaciones de riesgo y de amenazas a la seguridad de las niñas y mujeres en el transporte público.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó que desde el 1 de enero al 15 de julio de este año, elementos de la Policía Bancaria Industrial (PBI) arrestaron a 54 personas por abuso sexual en el interior del STC Metro.

Además fueron detenidas otros 84 personas por robo a usuarios y 36 por lesiones culposas.

Tres meses después del inicio de la entrega de silbatos en julio de 2016, el director del Metro, Jorge Gaviño, informó que habían registrado dos casos de mujeres que habían accionado el silbato en el interior de las instalaciones del STC.

Sin embargo, hasta el momento, el Gobierno de la Ciudad de México no ha informado sobre la realización y resultados de una encuesta a mujeres sobre el silbato antiacoso.

En noviembre del año pasado, la secretaria Patricia Mercado aseguró que se habían enviado correos electrónicos y se habían hecho llamadas a 13 mil mujeres para preguntarles sobre su experiencia con el silbato.

“Dicen que les da seguridad, observan que no se han vuelto a hacer, y eso es lo que queremos”, sostuvo Mercado Castro en una entrevista posterior a una entrega de silbatos, en la que, además dijo, ya se habían distribuido 200 mil unidades.

Argumentan eficacia. El documento obtenido vía transparencia informa: “La eficacia de la entrega de los silbatos ‘Vive Segura’, se deriva de que al recibir el silbato de manera inmediata y personal, la población recibe una charla informativa sobre el uso adecuado del mismo y el procedimiento para solicitar el auxilio al utilizar el silbato por casos de violación sexual en los transportes públicos de la Ciudad de México”.

La dependencia sugiere a las usuarias portarlo colgado en el cuello y llevarlo consigo cuando viajan en los transportes públicos.

Durante un recorrido por el Metro de la Ciudad de México, no se detectó a ninguna mujer portando el artículo.

Aunque la herramienta es para el uso en el transporte público, las beneficiarias lo han querido utilizar en las calles porque se sienten inseguras, así lo afirma Hilda Cova, madre de una joven de 16 años.

“Yo le di el silbato a mi niña para su seguridad. No podíamos sonar el silbato así nada más, debía ser por una emergencia; pero cuando mi hija tuvo una situación no grave, pero sí importante, lo sonó y nunca llegó la ayuda”.

Hilda, de 49 años, vive en Guelatao, en la delegación Iztapalapa. Relata que recibió un silbato antiacoso en un evento público de la demarcación, el cual entregó a su hija Yareli Michel.

“Yo me sentía segura de que llevaba el silbato, pero un día dos hombres la jalonearon, iban drogados. No la quisieron robar porque no le quitaron nada, se la querían llevar. Ella sonó el silbato y no llegó nadie a auxiliarla”.

“Me dijo: ‘mamá, es imposible, no sirve para nada’. A partir de eso, ya no lo trae puesto”.

Por este hecho, que sucedió en la colonia Juan Escutia, en Iztapalapa, entre las 6 y 7 de la tarde, Yareli y su madre no presentaron denuncia.

“De plano, mi niña botó el silbato, yo le dije: ‘perdón, hija, yo pensé que de verdad era algo real y que funcionaría pero no’. Entonces, ¿qué seguridad te dan los policías? Si les hablas te preguntan si es algo de emergencia, marcar a tal número, y si es una emergencia más difícil, marcar a otro número. Para mí es una emergencia que sí jaloneen a mi hija. ¿Qué puede hacer una chamaca de 16 años con dos tipos drogados?”.

 

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