Apuestan a plusvalía para recuperar inversión en terrenos del AICM

Plantean replicar casos como Bogotá y Brasil, donde este tipo de esquemas dio resultado
Serán 710 hectáreas las que se liberarán tras la mudanza del AICM al Edomex. (TANYA GUERRERO. EL UNIVERSAL)
15/05/2017
01:01
Phenélope Aldaz
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El proyecto que se detone en las 710 hectáreas que dejará el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) puede ser autofinanciado a través de la recuperación de la plusvalía.

La recuperación de la plusvalía es el rescate “por parte del sector público de los incrementos del valor del suelo generados en la propiedad privada por acciones tales como inversiones del gobierno en infraestructura o por cambios administrativos en las normas y en los reglamentos del suelo”.

A través de la Segunda Entrega de la Opinión de la Ciudad sobre lo que habrá de realizarse en el predio que dejará el AICM, el Instituto Lincoln indica que para recuperar la plusvalía, el Gobierno de la Ciudad de México puede utilizar figuras como la contribución de mejoras, cargos por derechos de construcción, subasta de derechos de construcción adicionales (a través de la Bolsa de Valores) e impuestos sobre la propiedad.

Como ejemplo sobre el uso de estas figuras financieras en Bogotá, Colombia, que ha logrado un financiamiento por mil millones de dólares provenientes de contribuciones para mejoras, para obras públicas, y Brasil, con el cargo por derechos de construcción (2013), distribuyó 130 millones de dólares en proyectos que incluían terminales de autobuses, corredores de transporte, parques, zonas verdes, drenaje y regularización de barrios pobres.

El Instituto Lincoln asegura que pese a los desafíos ambientales que representa la recuperación de las 710 hectáreas, su reconfiguración “irónicamente” puede traer beneficios ambientales y fiscales si alberga un desarrollo que combine áreas verdes con desarrollos “grises”.

El Instituto Lincoln explica que con un vecindario con mejor desarrollo es capaz de producir una recuperación en la plusvalía, lo que se vería reflejado en ingresos fiscales.

Para ello se requiere integrar desde un principio la planificación del uso de suelo a la inversión de capitales además de mantener actualizados los catastros y registros de propiedad de la zona.

“La Ciudad puede aprovechar su autoridad sobre los derechos de construcción en la zona para capturar los incrementos del valor del suelo que están asociados a las regulaciones planeadas y a las inversiones en infraestructura”, asegura.

El organismo internacional incluso dice que de concretarse un proyecto sustentable que permita recuperar el valor ambiental de los terrenos que dejará el AICM y a la par ofrezca un desarrollo urbano ordena, se podría acceder a bonos verdes.

“Afirmamos que la Ciudad tiene una oportunidad sin precedentes, no sólo para planificar un sitio importante para usos múltiples que cumpla con las aspiraciones sociales, económicas y ambientales, sino que también puede hacerlo sin tener que recurrir a la financiación tradicional”, destaca.

 

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