Locataria se ampara por obras en Insurgentes

Pese a tener permiso para operar, autoridades le solicitan a Lilián desalojar el lugar
La locataria del establecimiento Bella lamenta que por la rehabilitación de la glorieta tenga que cerrar su negocio de artículos de belleza. (SANDRA HERNÁNDEZ. EL UNIVERSAL)
09/04/2017
01:04
Sandra Hernández
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El local Bella, cuyo giro son los artículos de belleza, es el único que opera en la Glorieta de Insurgentes. A pesar de contar con el permiso de operación vigente, autoridades solicitaron a sus dueños desalojar el inmueble debido a la remodelación de la zona.

La locataria Lilián Núñez Perea denunció que recién iniciaron las obras de remodelación a mediados de enero, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro solicitó el cierre del inmueble en un plazo de seis días.

“Fue muy angustiante porque es mi fuente principal de trabajo, y de la noche a la mañana me dicen que lo tengo que entregar, sin respetar el contrato”.

Lilián tiene el contrato número S0288 con la empresa arrendadora Accesorios Constructivos SA de CV que suministra, usufructúa y promueve locales comerciales en el Metro.

A su vez, dicha empresa posee un PART otorgado por el STC y la Oficialía Mayor, desde el 1 de noviembre de 2012 al 31 de octubre de 2022.

El permiso que posee Lilián con la arrendadora tiene vigencia de nueve años y 10 meses, por lo que el contrato finaliza en 2022.

—¿Ha hablado con autoridades del Metro?

—Sí, ya me acerqué, fueron muy amables, me dijeron que iban a hablar con la arrendadora. Después hablé con la empresa y me dijeron que yo no era la única persona que tenía acceso a los locales; les pedí que me dieran oportunidad de un espacio para trabajar.

La empresa le ofreció un puesto de 30 metros cuadrados, el cual, dijo, no se compara con el espacio de 103.53 metros cuadrados que hoy tiene.

El local de Lilián es el CC-160 y se ubica en la Glorieta de Insurgentes; el usufructo en 2013 fue de 15 mil 470, cifra que hoy ha aumentado mil pesos mensuales debido a los ajustes inflacionarios anuales.

Ahí, en ese local, Lilián y su familia se dedican a la venta de productos de belleza como tintes y maquillaje.

“No estaría bien en un local tan pequeño porque tengo muchos accesorios y muebles; me cabría una de ocho vitrinas que tengo”, dijo.

Debido a ello, Lilián y su familia promovieron un juicio de amparo contra el Metro. “El amparo fue ante el juez Séptimo de Distrito, y ahora está en revisión todo el proceso en el Colegiado”.

También presentaron una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos debido a que trabajadores han tapiado el local mientras personal y clientes permanecen dentro del lugar.

“Las autoridades no están haciendo nada, me están dejando sola, están buscando que yo me retire porque no quieren platicar ni conversar nada.

“Hice un oficio al director del Metro [Jorge Gaviño] para ver si me recibía, pero no hay respuesta.

“Lo único que queremos es seguir trabajando, no me interesa entrar en conflicto con ninguna autoridad en lo absoluto, pero sí que me respeten y me tomen en cuenta en el proyecto”.

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