La niñez de los políticos de la CDMX

Con motivo de la celebración del Día del Niño, los servidores públicos de la Ciudad de México recordaron momentos de su infancia
(FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
30/04/2017
04:10
Sandra Hernández, Gerardo Suárez y Eduardo Hernández
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El juego de avioncito o el bote pateado, andar en bicicleta o triciclo, así como practicar algún deporte forman parte de los recuerdos de la infancia de quienes hoy inciden en el desarrollo de la ciudad.

Hoy, 30 de Abril, en que se celebra el Día del Niño, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, integrantes de su gabinete, diputados locales, jefes delegacionales y la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos capitalina comparten recuerdos de su niñez.

La infancia de Mancera fue independiente, sus recuerdos más queridos se remontan a la época en la que asistía a la primaria. Sus juegos favoritos fueron avioncito, rayuela y bote pateado.

Los amigos marcaron la niñez del secretario de Desarrollo Social, José Ramón Amieva; juntos organizaban partidos de futbol y andaban en patines. Dos de sus camaradas, Omar y Jesús, se convirtieron en sus compadres.

El consejero jurídico y de Servicios Legales, Manuel Granados, jugaba a atrapar huesitos de chabacano pintados de colores y practicaba béisbol. Su mayor recuerdo es participar en concursos académicos y deportivos.

La infancia del secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, fue muy feliz y sana. Recuerda que salía a andar en bicicleta, jugar basquetbol y futbol con sus amigos.

El secretario de Obras y Servicios, Edgar Tungüí, pasaba las tardes jugando basquetbol con sus cuatro amigos de la calle en donde residía, quienes siguen presentes en su vida.

Al secretario de Turismo, Armando López, le gustaba andar en triciclo y bicicleta. Su lugar favorito para jugar era el jardín de la casa de sus padres.

El Contralor General, Eduardo Rovelo Pico, recuerda que cuando llegó a vivir a la Ciudad de México, gustaba de andar en una avalancha color roja, “yo era un verdadero cafre”.

La jefa delegacional en Miguel Hidalgo, Xóchitl Gálvez, vivía en condiciones de pobreza y trabajó desde chica en la cosecha de maíz o calabaza y vendiendo gelatinas.

“No tuve juguetes”, dijo, por lo que jugaba a la tienda con recortes de catálogos de productos Avon o corría en el campo.

El jefe delegacional en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, creció en una familia de 14 hermanos y con carencias. Recuerda mucho la convivencia con sus hermanos para jugar.

El presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, Leonel Luna, se divertía deslizándose con sus amigos por las calles empinadas de Morelos, con carritos de madera.

Para la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad e México, Perla Gómez, su infancia transcurrió entre la ciudad y la convivencia con sus primas y primos en la Costa Grande de Guerrero. “Los juegos en el río, la playa estando descalzos eran lo mejor [aunque regresando de vacaciones ya no nos quedarán los zapatos]”. Su juguete favorito fue un oso café que le compraron para dormir.

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