Por caso Aquiles irán “hasta las últimas consecuencias”

Juez vincula a proceso al policía capitalino José “N”, por maltrato animal
Aquiles es un perro criollo de 12 años que llegó a la calle Mariana R. del Toro de Lazarín, en la colonia Centro, donde encontró a cinco familias quienes lo cuidaban. El año pasado un policía le disparó en un ojo (LUIS CORTÉS)
22/01/2017
01:01
Eduardo Hernández
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Para Aquiles, un perro criollo de 12 años, el pasado 6 de agosto fue el último día que pudo ver con sus dos ojos, correr libremente en la calle y convivir con los vecinos de la colonia Centro, pues ese día un policía de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México le disparó en su ojo derecho, ahora vive con Roxana y le falla el equilibrio al caminar.

Hace más de ocho años, Aquiles fue abandonado por una familia en la calle Mariana R. del Toro de Lazarín, donde encontró a cinco familias quienes lo cuidaban.

“Él se iba a una casa y cuando quería se iba a otra, nadie lo tenía como propio, pero lo cuidábamos, los vecinos lo conocían y estaba todo el tiempo de un lado a otro”, dijo Arturo Mancera, uno de los que cuidó a Aquiles.

El 6 de agosto, antes de la medianoche, algunos vecinos sacaron a pasear a sus mascotas en la calle Mariana R. del Toro de Lazarín, cuando escucharon que un perro ladró, después dos balazos y por último el grito del perro, al voltear, vieron que Aquiles corría huyendo de su agresor.

El hombre que disparó el arma era un policía capitalino, quien intentó darse a la fuga, pero los vecinos lo impidieron y exigieron una explicación, él dijo que lo había mordido, pero los vecinos no le creen, pues el perro está chimuelo desde hace varios años.

“El policía se veía extraño, nos dijo que el perro lo había mordido en la pierna, pero al pedirle que mostrara la agresión, dijo que sólo era la ropa y después nos dijo que el arma se había accionado sola”, comentó Arturo.

Mientras los vecinos y Arturo discutían con el oficial y pedían apoyo de otros uniformados, Roxana y otro joven llevaron a Aquiles al veterinario, pues sangraba de la cara y temían que la bala hubiera ido a su cráneo.

“Es un milagro que sobrevivió, la bala no alcanzó a llegar al cráneo, pero sí a su ojo, el cual perdió, no quisimos quitárselo por temor a que no aguantara otra operación; ahora no puede caminar sin chocar y perder el equilibrio”, comentó la joven.

Después de que Aquiles salió del hospital, donde fue operado, Roxana decidió adoptarlo formalmente y vive con ella, y aunque era un perro que le gustaba estar en la calle, ahora sale acompañado con una correa.

“No tiene la misma confianza, no puede estar en la calle como antes, ahora duerme y camina unos ratos, se está acostumbrando a estar en casa”, dijo Roxana. Los vecinos decidieron llevar a fondo la denuncia y esta semana se llevó a cabo la audiencia inicial donde se vinculó a proceso al policía capitalino José “N”, por su posible responsabilidad en maltrato animal.

La juez le impuso la medida cautelar de presentación periódica mensual a la Unidad de Supervisión de Medidas Cautelares del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México y estableció como plazo de cierre de investigación dos meses. “Queremos que se haga justicia y que se sancione al policía, porque no es justo que cometan este tipo de crímenes”, dijeron.

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