Con engaños se llevan a universitarios a EU, acusan

Veterinarios mexicanos narran su pesadilla de explotación laboral; piden a las instituciones educativas poner filtros en sus bolsas de trabajo
Los veterinarios mexicanos trabajaban 14 horas y les pagaban 700 dólares cada quincena, lo que no les alcanzaba para el pasaje de regreso. (CORTESÍA)
18/01/2017
01:13
David Fuentes
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Leslie, Brenda y César, tres de los veterinarios que por más de año y medio padecieron condiciones de explotación laboral en la empresa lechera Funck Dairy en Estados Unidos, advierten del modus operandi de los abogados que se dedican a enganchar a los recién egresados de las universidades del país.

En entrevista con EL UNIVERSAL, denuncian también la falta de apoyo de las autoridades consulares en el país vecino, así como de los directivos de las universidades, quienes, acusan, otorgan facilidades para las bolsas de empleo, sin supervisar las condiciones en las que viven quienes caen en el engaño.

Los veterinarios de las universidades autónomas de Zacatecas, Aguascalientes y de la UNAM, dieron a conocer que al igual que ellos seis —que interpusieron una demanda contra la empresa Funck Dairy en Idaho— se conocen varios casos más de explotación laboral en todo Estados Unidos; sin embargo, no denuncian y toleran todo al no encontrar el apoyo ni la orientación necesaria ni si quiera de los propios paisanos.

“A nosotros nos engancharon desde las universidades. Ahí llegó el abogado Mario Mercado Elizondo, nos dijo que tenía el contacto con la empresa y nos explicó de qué se trataba. Nos deslumbró, apenas estábamos terminando de estudiar y, como todos, queríamos un futuro mejor.

“Pero ya al estar allá nos dimos cuenta que todo era diferente. Nos aguantamos porque no conocíamos nada, no hablábamos ingles y pensamos que las condiciones de trabajo iban a mejor, así estuvimos año y medio hasta que levantamos la voz”, cuenta Brenda, una de las sobrevivientes, quien agrega que las mujeres en condición de explotación laboral también sufren acoso.

Al darse cuenta de que eran explotados, los mexicanos se unieron y recurrieron a los consulados, pero con las autoridades mexicanas la ayuda que recibieron fue nula, “fue muy frustrante comunicarte con las autoridades de tu país y que no te hagan caso, mandamos cartas, correos, hablamos y nos dejaron a nuestra suerte, nadie se movió.

“El abogado que fue el contacto desapareció, a la fecha no sabemos de él. Hablamos también con las universidades para advertirles y pedirles ayuda y tampoco nos hicieron caso, ya cuando estábamos por tirar la toalla una organización se acercó con nosotros y fue que empezamos todo”, cuenta César, quien después de la pesadilla regresó a Zacatecas.

Al hacer público el caso, los veterinarios buscan evitar que otro connacional viva una situación similar y, sobre todo, exhortan a las universidades a extremar precauciones con quienes se acercan y ofrecen bolsas de trabajo, ya que estas empresas enganchadoras operan en todo el país, abusando de la necesidad de los recién egresados que buscan tener un futuro mejor.

“Concuerdo con los otros dos comentarios, el problema es desde las universidades, por lo menos que revisen si es una empresa seria a la que van a mandar a los alumnos; porque sí, te lo ponen todo bonito, te proponen cosas y la verdad uno se va por la familia y por su propio futuro.

“Aquí dejamos deudas para salir y como sabes que debes, te quedas a trabajar para pagar. Pero imagínate, trabajábamos 14 horas y nos pagaban 700 dólares cada quincena, no nos alcanzaba ni para el pasaje de regreso, estábamos abandonados por todos”, comenta Leslie, otra sobreviviente.

La asociación civil que lleva el caso dio a conocer que este tipo de demandas es lenta en los Estados Unidos. Recién se interpuso el recurso legal y ahora hay que esperar el desahogo de pruebas, por lo que el proceso legal puede tardare años en concretarse, ya que éste es el primer caso en el que se ventila la explotación laboral de la que son objetos los universitarios enganchados por las bolsas de trabajo.

A esta primera demanda interpuesta por los seis mexicanos se han sumado gradualmente otros afectados en por lo menos cuatro estados más, lo que indica que los casos existen; sin embargo ante la falta de apoyo de las autoridades y el miedo que viven los connacionales, nadie levanta la voz. Por lo que el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México pone al servicio de la ciudadanía las líneas de atención contra la trata en México (01800 5533 000) y en Estados Unidos (18883737888) donde recibirán atención y ayuda de inmediato.

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