Dejan ir a 2 miembros de Los Camaleones

Personal del Reclusorio Oriente no verificó que tenían procesos pendientes
Jorge Iván Salgado Velero, líder de Los Camaleones y su cómplice José Daniel Melo fueron detenidos tras robar en una casa en Lomas de Chapultepec (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
16/01/2017
01:16
Arturo Ortiz Mayén
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Por un supuesto error de personal del Reclusorio Oriente, el líder de una banda de ladrones de casas y uno de sus cómplices, ambos de origen colombiano, obtuvieron su libertad.

Fueron detenidos en septiembre del año pasado y el 22 de diciembre de 2016 obtuvieron su libertad.

Las autoridades bucan recapturarlos, puesto que aún tienen pendientes otros procesos penales.

Se trata de Jorge Iván Salgado Velero, El Chaparro, líder de la banda de Los Camaleones y su cómplice José Daniel Melo, quienes fueron detenidos junto con otras cinco personas luego de robar una residencia en las Lomas de Chapultepec. Un juez de control los vinculó a proceso por ese caso, pero al mismo tiempo se les iniciaron otras carpetas de investigación por otros robos.

En diciembre, un juez los declaró inocentes en uno de esos casos.

Sin embargo, aparentemente ningún funcionario del penal verificó que estos hombres aún tenían otros procesos penales vigentes por otros asaltos y los dejaron en libertad.

Fue hasta finales de año cuando los presos fueron requeridos para una audiencia que se informó a la procuraduría capitalina que los dos ya habían sido liberados. Ahora, al mismo tiempo que se inició un operativo para localizar a los dos colombianos, la procuraduría investiga las posibles omisiones de personal del reclusorio.

A principios de septiembre del año pasado, Jorge Iván Salgado, José Daniel Melo y otras cinco personas, todos de origen colombiano, fueron capturadas por la procuraduría local. Jorge Iván Salgado tenía poco tiempo de haber recobrado su libertad del penal de Barrientos, en el estado de México, y en 2012 ya había estado detenido en el Reclusorio Sur por robo a casa habitación, pero con otro nombre. Su cómplice había modificado en varias ocasiones su identidad para no ser detenido. La banda de Los Camaleones tocaba a las puertas de las casas de sus víctimas en zonas exclusivas de la ciudad y tras confirmar que no había personas en su interior, forzaban las cerraduras para ingresar y robar joyas, relojes, dinero y otros objetos de valor.

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