Una a una, las piedras que se van retirando dejan ver unos ojos cristalinos que han esperado ver la luz del día por 48 horas. El can sale del agujero y sus patas débiles se incorporan, tratan de sostener un cuerpo con las costillas enmarcadas por la inanición. Débil, se deja caer en los brazos que lo acogen. En otra escena se observa a una perra criolla atropellada por una patrulla. Otra más muestra a una hembra de labrador trasladada en camilla tras sufrir una herida por pirotecnia en su vientre.

Todas estas son imágenes que presencia todos los días Hugo Larios, titular de la Unidad de Rescate Animal, quien al lado de su gemelo Diego, auxilian a especies de tipo diverso que van desde perros hasta tlacuaches y halcones.

Además, este par de hermanos ha encontrado en Facebook Live una plataforma útil no sólo para dar a conocer su trabajo, sino que transmiten en tiempo real la nueva oportunidad que reciben las especies rescatadas.

La gestión, transmisión y grabación de las intervenciones les ha servido para recaudar fondos desde su página en esta red social y así ayudar a los animales en situación de calle accidentados en la Ciudad de México.

Hugo explica, en entrevista, que la difusión en internet surge “porque necesitamos que la gente se dé cuenta que no nada más se trata de llegar, levantar al perro y llevárselo. Tratamos de hacer lo mejor posible. Tenemos conocimientos en esta área y queremos que la gente se dé cuenta de los riesgos que tenemos al auxiliar a un animal accidentado”. Unidad de Rescate Animal México, como se llama su página de Facebook, ha subido 200 videos que sirven de ejemplo para reportar casos de animales en peligro —en promedio ocho diarios— y además recibir donativos de sus 20 mil 170 seguidores.

Los Larios destacan las ventajas de las transmisiones en vivo: “A mes y medio incrementaron nuestros likes, se agilizaron los reportes y han sido una óptima herramienta para dar atención”. Los donativos, que llegan hasta los 500 pesos, se usan para pagar gasolina, medicamentos e insumos. “Hay gente que nos da dinero [cuando estamos en el lugar] del accidente, no ponemos en tela de juicio si dan donativo, funcionamos con o sin él”, explica Hugo mientras revisa su celular por si hay algún reporte.

El rescate de un perro atorado en un puente suma 53 mil 552 reproducciones. A través de la estadística, los hermanos Larios miden la participación ciudadana, directa o indirecta, para tomar en cuenta la efectividad de la publicación.

“Ahí nos damos una idea de qué tan bueno fue el reporte que hicimos hoy o qué tan malo, como para que a la gente no le llamara la atención”, detalla Hugo, quien agradece que no reciben llamadas falsas y agrega que “la gente, por desgracia, tiende a ver los videos por morbo, otras por cariño o ayuda.

“Te das cuenta porque son las que quieren dar donativo, quieren brindarles hogar temporal. Hay otros que se dedican, como en cualquier área, a denigrar nuestro trabajo y no valorar lo que hacemos. ¡No lo hacemos para ellos, es para los animales! Pero pasa de todo en las redes sociales”, enfatiza.

Sus más de 20 mil seguidores en Facebook interactúan hasta con 300 comentarios en tiempo real, en los que se muestran caritativos y piden los datos bancarios para aportar a la causa; otros se inclinan por la adopción.

“Una vez que es rescatado [el animal] pasa a la unidad médica para su diagnóstico, después a un hogar temporal para su recuperación y al darse de alta, goza de todo el servicio médico: vacunas, desparasitantes y esterilización. Se evalúan comportamientos y características para que las personas sepan en qué condiciones está el animalito al adoptarlo”, señala.

Protocolo todo terreno

Este dueto acude a las delegaciones en la CDMX y a las zonas conurbadas del Estado de México, como Naucalpan y Ecatepec, sólo en dos situaciones: emergencia y urgencia. La primera es cuando la vida de cualquier ser vivo corre peligro; la segunda corresponde cuando se encuentra en una situación de amenaza.

Ejemplifican que “una urgencia sería un gatito en un árbol y está a 15 metros de altura. Sería emergencia si el gatito cae, se ‘estampa’ y queda noqueado, porque está en riesgo su vida. Tenemos que tomar estos dos valores para poder ayudar a los animales. Cuando pedimos a los reportantes que se queden en el lugar es para saber cómo y si va a cambiar el estado del animalito de urgencia a emergencia. Si es esto último, la unidad va lo antes posible”.

Los brigadistas no hacen distinción de especies y por ello se han capacitado con cursos en Protección Civil sobre prevención de accidentes, mordidas, animales venenosos y técnicas en rescate, entre otros.

La fauna silvestre se remite a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), encargada de su regulación y resguardo.

Para el traslado de los animales accidentados “utilizamos como herramienta, primero, el vehículo de emergencia, que cuenta con códigos visuales: las luces en rojo y blanco. Está completamente iluminado para ser visibles. También la unidad es sonora, tiene bocinas que permiten atender los reportes de manera rápida y segura para nosotros como tripulantes y para los terceros que están alrededor. Esto funciona exactamente igual que una ambulancia”, explica Hugo, quien junto a Diego crea herramientas específicas para los rescates, como camillas.

“Son especiales, las mandamos a hacer. Se utilizan para subir a un animal accidentado que tiene una probable fractura en cadera, columna o en alguna extremidad. Nos permite rescatarlos de barrancos y desfiladeros, a la vez, nos facilita llevarlos sedados con un relajante muscular y con ello hacer el ascenso del instrumento con el animalito de manera segura”.

Estos jóvenes afirman recibir, en promedio, 40 denuncias diarias; mientras que la Brigada de Vigilancia Animal de la Secretaría de Seguridad Pública local (SSPCDMX) reportó en octubre que “reciben aproximadamente de 25 a 30 llamadas diarias, de las cuales 90% son por maltrato animal”.

Esta unidad gubernamental “lleva 11 años atendiendo denuncias de animales que han sufrido maltrato, accidentes vehiculares, peleas callejeras”, detalló en un comunicado.

Ayuda altruista

Los hermanos Larios reciben las denuncias vía telefónica en el número 52 19 36 10 (11), de 7:00 a 19:00 horas, y vía internet.

Solicitan a los reportantes datos de la ubicación, la condición del animal accidentado y que permanezcan con él “hasta que la unidad llegue para que tengamos información actualizada.

“Hay veces que desafortunadamente fallecen, otras llegan protectoras y se los llevan, o algún vecino los ayuda.

“En redes sociales actualizamos la información para no dar bandazos y perder tiempo. Cuando llegamos al punto reportado, se traslada al animalito, se les explica que puede ser a un hospital veterinario de la zona. Cuando fue atropellado o lastimado, hay un costo y los reportantes deben pagarlo. O podemos trasladarlos a la unidad que tenemos en la colonia Roma para hacer una valoración médica, sin costo, pero el regreso a casa o domicilio temporal corre por cuenta del reportante”, precisa.

Por tanto, los brigadistas destacan la importancia de los donativos. “A través de ellos se pagan estas herramientas. Cuando estamos en Facebook Live siempre pedimos donativos y todos se comprueban con recibos de deducibles para que vean que el dinero va a la causa y que no es desviado a otra cosa”, explica.

Hugo no define su labor como un trabajo, para ellos su pago es ayudar y mitigar el sufrimiento animal, aunque la jornada implica no tener horario ni salario fijo. Ambos ganan por donativos 2 mil 200 pesos al mes.

“No pagan horas extras, días festivos, ni los domingos. Se labora hasta 13 horas. Si tengo las herramientas para evitar que un animalito sufra, debo acudir y rescatarlo, porque hay muchas personas que no pueden. Tengo conocimientos para lograrlo y me mantengo estoico en cada reporte”, agrega Hugo, quien participó en la Brigada del socorro Alpino de México, donde aprendió el uso de cuerdas para subir animales de los barrancos.

Cuando arriban al lugar del accidente usan una barra llamada “traficonera” y unos conos que protegen la parte trasera de su unidad. A veces, piden apoyo a SSPCDMX para bloquear parcial o totalmente la zona. Una vez que el perímetro está asegurado, atienden al animal y verifican dónde tiene las lesiones: “En caso de que sea una pata fracturada se pone férula, cuando es la columna se aplica un relajante muscular para tener un mayor control del animalito en la camilla y asegurarlo para el trayecto”.

Los hermanos hacen algunas recomendaciones para quienes tengan la desafortunada experiencia de encontrar animales en peligro: uno, no tocarlo. Cuando están en situación de estrés y lesionados pueden morder por instinto de protección. Dos, resguardar al animal; brindarle un techo para el clima con una chamarra en forma de lona. Tres, hablar por teléfono al rescate animal y ofrecer agua al animalito, porque cuando se estresan jadean demasiado, por lo que es necesario mantenerlos hidratados.

Amor animal

Los gemelos tienen 30 años y forman el dúo de rescatistas de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama de asistencia privada, ubicada en Tonalá 19, en la delegación Cuauhtémoc, cerca del Metro Insurgentes. Fundada en 1984, es una de las dos instituciones en la CDMX, junto con la Brigada de Rescate Animal, que atienden a animales, y en su página de Facebook tiene 11 mil 553 usuarios.

Hugo, el mayor por dos minutos, lleva 10 años realizando los rescates y Diego, sicólogo de profesión, se ausentó de esta labor para terminar su carrera y ejercerla, se incorporó de nuevo hace cinco meses. Para los gemelos ser rescatista parte de la premisa de que ningún obstáculo emocional ni personal se antepone; la empatía hacia es algo que se trae, no es algo que se enseña, por lo que consideran su labor ardua y compleja.

“Perros y gatos en adopción”, se leía en el letrero de la Fundación Haghenbeck.

Dos quinceañeros entusiastas acudían diario a ver a Laika, la cachorra mestiza rescatada de un tiradero de basura a la cual estos ingeniosos hermanos adoptaron tras convencer a su madre, la primera persona en hablarles de la responsabilidad que se adquiere al salvaguardar la vida de otro ser vivo.

Laika, su compañera de vida por 15 años, fue la inspiración de este par de rescatistas idénticos en alma empática hacia los animales. Por cinco años fueron voluntarios en Cambia un Destino, programa paralelo integrado a la fundación que promueve los servicios de albergue, hogar temporal y las adopciones de animales como perros y gatos rescatados.

Después “el encargado nos ofreció trabajo. Nos inscribieron a cursos de entrenamiento canino para entregarlos con un plus en la adopción. Al final nos enfocamos en los rescates”, recuerda Hugo, quien considera que al tener un gemelo y poder laborar con él tiene la ventaja de que se entienden mejor a través de la comunicación no verbal, su astucia y “maña” para coordinarse y seguir el protocolo de rescate en la fundación que, dicen, “surge de la problemática de animales accidentados en la CDMX donde existe una población dentro de los perros callejeros que llevan por consecuencia del maltrato humano heridas y que están accidentados y no había quien los atendiera. Al no haber quien los atendiera, pues nos dimos cuenta de esta situación y fue cuando comenzamos con la Unidad de Rescate Animal”.

Ambos consideran que en México, el personal y el dinero son escasos para cuidar a los animales, en ese sentido, han echado mano de las redes sociales para que la gente conozca a qué lugar y con quién acudir para ayudarlos.

Confiesan que en ocasiones, los bomberos les hablan y les dicen “es que yo no puedo, no tengo el equipo”. Ellos, por otro lado, sí cuentan con las herramientas necesarias para poder hacer diversos trabajos.

Estos gemelos proponen que una medida para reducir los accidentes de animales: informar y concientizar a los niños de la situación que diariamente viven aproximadamente 19 mil perros de la calle.

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