Líderes vecinales ‘coquetean’ con el mejor postor

03/05/2017
01:07
Erika Flores
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Dolores López no es su nombre verdadero, pero pidió llamarla así para contar su historia de doce años de ex militancia perredista, como líder vecinal que también operó para el PRI, PAN, PVEM y Socialdemócrata en la delegación Cuauhtémoc.

“Renuncié al partido en 2012, pero apoyé a otras fuerzas por ofrecimientos de alianza mutua. Normalmente tú hablas con ellos [los partidos] de lo que puedes hacer en función de cuánta gente te apoya de manera activa. Mi capital político era pequeño, 500 personas en activo, aunque hubo elecciones en las que llegamos a meter hasta 7 mil votos”, explica.

Dolores relata que su ingreso al perredismo fue fortuito, pues estudiaba la carrera de Administración cuando fue elegida como funcionaria de casilla del PRD y más adelante participó como representante de Convergencia. Era el año 2000 y, según cuenta, tiempos en que el perredismo contaba con una buena base electoral.

“Generar simpatía entre la gente es un trabajo arduo y tienes que hacer actividades diversas para atraerla y lograr que voten por tu fórmula política. Pones una casa de gestión o asesoría jurídica y allí promueves que se afilien al partido, sólo necesitas copia de la credencial de elector; muchas veces ellos te traían copias de credenciales de sus familiares, amigos o vecinos. Con eso armas padrones.

“Para mantener su interés y que no se vayan, implementamos programas de abasto social, asesorías jurídicas, hacíamos obras de teatro, pruebas de cáncer de mama, infinidad de actividades con el único fin de que la gente, aun sin afiliarse, pueda decir: ‘El candidato me apoyó y le correspondo con mi voto’”, dice.

Su trabajo vecinal fue financiado por políticos novatos interesados en conservar esa simpatía colectiva que se transformó en votos. Cuenta que hubo ocasiones en que ella aportó recursos propios cuando le prometieron sueños a futuro: “Si gano, te vas conmigo. Si ganamos, te doy un puesto en la delegación”, le dijeron. Nada de esto ocurrió.

Cansada de las promesas, empezó a coquetear con otros partidos y candidatos. “La gente se confunde por verte con otros partidos y te dejan. Cuando eso ocurrió decidí dejar la política”, detalla.

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