Madre rechaza que fue plagiada por sus hijos

Doña Gudelia está decepcionada de la justicia. La semana pasada en conferencia de prensa, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) local dio a conocer que ella fue secuestrada, violentada e incluso robada por dos de sus propios hijos, quienes están presos por este presunto delito, sin embargo, revela que las cosas no son como la PGJ dice y que incluso, incurrieron en varias irregularidades en todo el proceso.
06/02/2017
01:15
David Fuentes
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Doña Gudelia está decepcionada de la justicia. La semana pasada en conferencia de prensa, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) local dio a conocer que ella fue secuestrada, violentada e incluso robada por dos de sus propios hijos, quienes están presos por este presunto delito, sin embargo, revela que las cosas no son como la PGJ dice y que incluso, incurrieron en varias irregularidades en todo el proceso.

La mujer de 65 años desmiente a la Procuraduría capitalina. Dice que ella nunca fue secuestrada por sus hijos, que los hechos no ocurrieron como la dependencia dio a conocer, incluso refiere que ya acudió en persona a explicar lo sucedido ante el Ministerio Público así como en audiencia con el juez y no le hacen caso; pide que sus hijos sean liberados de inmediato, asegura son inocentes.

En entrevista con EL UNIVERSAL, explica que todo fue un mal entendido de las autoridades, quienes “armaron” para un golpe mediático, aprovechándose de que no sabe leer y desconoce de leyes. Dice además que ha tenido problemas familiares con su esposo, pero que es mentira que durante toda su vida matrimonial la ha golpeado y que tampoco estuvo encadenada en su casa.

Con lágrimas en los ojos, la mujer narra que todo empezó el pasado 4 de niviembre, cuando ella y su esposo —también imputado en el secuestro y hoy prófugo— decidieron solucionar sus problemas maritales con un viaje a Tlaxcala, al que los acompañaron sus hijos Yesica y Juan Carlos Tepepan Flores, en aquel estado estuvieron 15 días, tiempo en el cual sus hermanas no supieron de ella.

 

Por lo que acudieron a la Procuraduría capitalina a levantar una denuncia por desaparición. Ante esta situación, las autoridades buscaron y la encontraron en Tlaxcala y le explicaron que tenía que presentarse en las oficinas de la Fiscalía Antisecuestros, acudió el 28 de diciembre y fue apio cuando el terror empezó.

“Es mentira que me rescataron, no es cierto que estaba encadena ni que me rompió un dedo, ni que me golpeaban y todo lo que dicen que declaré. A mí me dijeron que tenía que ir a la Fiscalía y llegué caminando con mi esposo Graciano y con mis dos hijos.

Relata que las autoridades la llevaron con un médico, luego a un hotel y después un albergue, pensó que era por la denuncia que había puesto en 2009 por violencia en contra su esposo, pero no por secuestro, explica la mujer quien concedió la entrevista en su domicilio en la delegación Tlalpan.

Doña Gudelia se dio cuenta de que supuestamente sus hijos y su esposo la habían secuestrado hasta que salió del albergue de la Procuraduría y leyó las noticias. Dice que al intentar aclarar el asunto, el Ministerio Publico ni siquiera los recibió.

 

Sin embargo el Ministerio Publico le argumentó al juez que ella tenía miedo y que por eso no quería decir la verdad, algo que la mujer volvió a negar, ahora sólo pide la liberación de sus hijos y que todo se aclare, pues actualmente su esposo, por miedo a ser detenido, está desaparecido.

“No sé por qué la Procuraduría inventó todo esto, no tengo idea. Le dije al juez que todo es mentira, que nada de so es cierto. Yo nunca estuve secuestrada, que me digan a quién le pidieron rescate, que me digan con quién hablaron, aquí estoy dando la cara.

 

“Nosotros vendemos tamales, a eso nos dedicamos todos. Aquí estoy en la casa donde dicen que estaba encadena, nada de lo que dijeron es cierto y les pido a los de la Procuraduría que liberen de inmediato a mis hijos, son inocentes, los policías inventaron todo”, afirma la mujer quien dice, el que desconozca de leyes no le va a impedir emprender una batalla legal con la PGJ por lo que le hicieron.

“La víctima soy yo, a mí me mantuvieron incomunicada en el albergue, nunca me leyeron mis derechos, nunca me dijeron qué pasaba, inventaron mi declaración, inventaron todo. Salgo y resulta que mis hijos están detenidos, pues qué clase de justicia es esa”, sentencia doña Gudelia.

 

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