Familias viven en la zozobra por temporada de lluvias

Hogares ubicados en Tierra Colorada sufren las inclemencias del tiempo
Para evitar que sus aparatos eléctricos se arruinen, María Luisa los cubre con plásticos y trapos. Asegura que no sólo le preocupan las cosas materiales sino también el bienestar de toda su familia (Foto: FANNY RUIZ-PALACIOS / EL UNIVERSAL)
31/05/2015
01:13
Fanny Ruiz-Palacios
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Un pequeño cuarto de ladrillo, sin castillo, que está cubierto de lámina no basta para que María y su familia soporten la temporada de lluvias.

En Tierra Colorada, una colonia situada en la zona alta y montañosa de la delegación Magdalena Contreras, la mayoría de los hogares son precarios. Algunos son de lámina o madera, otros de tabique con techos laminados y unos pocos son inmuebles resistentes y bien construidos.

La casa de María Luisa García López, situada en el número 97 de la calle Mirador, se conforma por una habitación con tres camas, una cocina y un baño cuyas paredes son sólo lonas o telas amarradas de árboles.

Por las condiciones en las que viven, María, su esposo y sus cinco hijos experimentan malos ratos, pues cada que llueve el agua ingresa por el techo y se filtra por las paredes.

“Por el techo se mete el agua y moja las camas. Hace tiempo unas personas vinieron y le hicieron un hoyo las láminas para que entrara la luz y pudiéramos ahorrar luz en el día, pero de nada sirvió y ahora que llueve se mete el agua. Pedí que me las cambiaran pero no las cambiaron”, comentó María.

Como las láminas están perforadas y desgastadas, es fácil que el agua se meta. Por la cocina y el baño la lluvia tiene acceso libre, porque sólo están cubiertas por lonas sobrepuestas.

Los peores momentos de esta temporada, asegura María, los viven en las madrugadas, pues ella y su esposo interrumpen su descanso para sacar el agua que invade su hogar.

Para evitar que se le mojen y echen a perder sus aparatos eléctricos, los cubre con algunos plásticos y trapos. Mientras que algunas de sus prendas las envuelve en bolsas.

No sólo sus bienes materiales le preocupan a María, sino la integridad física de toda su familia. Ella está consciente de que habitan en una zona de alto riesgo, por lo que vive con miedo de que ocurra algún deslave que pueda sepultar su casa.

Frente a su vivienda, menciona, “los vecinos pusieron la costalera porque se les vino encima la tierra”. En Tierra Colorada, los colonos garantizan su seguridad con costales llenos de tierra, colocados uno sobre otro, a manera de muros de contención.

Otro de los peligros latentes son los árboles, “porque con el aire se mueven y se nos pueden venir encima”, comenta María. Por eso, antes de que los grandes troncos los dañen, los vecinos prefieren tirarlos y darles otro uso.

María, por ejemplo, utiliza las ramas para ponerlas en la orilla de su terreno y evitar que sus hijos más pequeños se caigan al barranco.

Desde hace cinco años María Luisa vive en la colonia Tierra Colorada. Ella es originaria de Puebla y llegó al DF en busca de un hogar para habitar.

Con muchos esfuerzos pagó un pequeño terreno incrustado en la zona alta y montañosa de la Magdalena Contreras: “pague 100 mil pesos por el terreno, durante tres años estuve dando abonos de mil o mil 500 pesos. No tengo escrituras, pero conservo los bouchers que me dieron en el banco”.

Aunque ella y su familia hicieron un esfuerzo para adquirir el predio, asegura que ya no le alcanza para comprar material, por lo que constantemente “he pedido a las autoridades que me ayuden con arena o grava, para hacer bien mi casa”.

Para llegar al hogar de María Luisa se debe caminar por senderos de tierra. No hay escaleras, solo tierra y algunas piedras enterradas que evitan que los pies se resbalen. Aunque María ha vivido en estas condiciones durante seis años, espera que en algún momento pueda mejorar su calidad de vida.

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