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Vinos orgánicos y muy emotivos

Viña de Martino presenta en México dos etiquetas que refrendan la filosofía de crear vinos que generen emociones
Foto: Cortesía
17/06/2017
15:00
Rubén Hernández
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Reconocida como una de las bodegas de más tradición en Chile, y con una amplia presencia en los mercados internacionales, Viña de Martino sigue abriendo nuevos caminos en su interacción con los consumidores mexicanos. Recientemente dos etiquetas se han incorporado a la propuesta que la bodega fundada en 1934 ha desarrollado en nuestro país, siempre bajo la premisa de ofrecer vinos gastronómicos que vayan en sintonía con las propuestas que ofrecen las dinámicas cocinas de México.
"Nuestro enólogo, Marcelo Retamal, ha dicho que 'vinos buenos y correctos hay muchos, casi todos. Vinos que vibren en la copa y te generen una emoción, casi no los hay'. Esa emoción es precisamente lo que buscamos transmitir en De Martino, y que es parte de la propuesta con la que ahora extendemos nuestra presencia en territorio mexicano: De Martino 347 Vineyards Reserva Chardonnay; así como Legado Reserva Pinot Noir, manifiestos del Valle del Limarí", expresa en entrevista Cristian Castro, director de Exportaciones de la bodega.
Retamal está considerado entre los mejores enólogos del mundo y ha recibido diversos reconocimientos en ese rubro de publicaciones como Decanter y Wine&Spirits. Desde finales de los 90, De Martino emprendió acciones para pasar de la agricultura tradicional a los procesos completamente orgánicos. En 2009 lanzó el primer vino carbono neutro de Sudamérica y actualmente se posiciona entre los principales productores de vinos orgánicos del país.
"El objetivo esencial ha sido que la gente sepa qué va a comprar. Son vinos honestos, sin maquillaje, que reflejan su origen. La agricultura que practicamos se basa en los principios orgánicos y en la cosecha oportuna, con el fin de lograr vinos balanceados. Nuestros vinos se fermentan exclusivamente con levaduras nativas, prescindiendo de insumos enológicos que alteren su personalidad", precisa Castro.
En el caso de DM 347 Vineyards Reserva Chardonnay, destaca, es un vino que en nariz brinda toques de frutas cítricas y durazno; en boca es fresco, lleno, largo y levemente mineral. Resulta ideal en el maridaje con aves, langosta y diversos platillos con salsas cremosas.
"La línea 347 corresponde precisamente al número de viñedos que hemos vinificado a lo largo de nuestra historia. Son el resultado de la combinación de parcelas de una misma región, y se caracterizan por su gran pureza y balance. Los blancos se crían en acero, y los tintos en una combinación de concreto y barricas francesas usadas. Comprende varietales como Sauvignon Blanc, Chardonnay, Carmenere, Cabernet Sauvignon y Syrah", dijo.

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Con relación a Legado Reserva Pinot Noir, advierte que se trata de una línea de vinos producidos con uvas provenientes de parcelas seleccionadas. Resaltan por su intensidad y elegancia combinadas con su potencial de guarda. La crianza se realiza en barricas francesas usadas, las cuales promedian los 10 años, dando como resultado vinos balanceados y complejos.
"Legado Reserva Pinot Noir posee un color rojo rubí vivo, brillante. Tiene una intensidad media de aromas, con notas frescas de frutos rojos y frambuesa. En boca se muestra balanceado, con buena acidez, además de una larga y acentuada permanencia en el paladar".
El Espíritu de Itata, renovado
Otra de las novedades de Viña de Martino en México es la presentación de la nueva imagen de uno de sus vinos icono: Gallardía "El Espíritu de Itata", con nuevas etiquetas en las botellas de Cinsault, Cinsault Rosé y Old Vine White.
"Es el resultado de un trabajo emprendido desde fines de 2015, definiéndose como una línea especial de la viña, con un nuevo sitio web especialmente para ella, entre otras novedades. De Martino se distingue por ser iniciadora en la revalorización de Itata, una zona de tradición histórica, retomando además cultivos de cepas como la Cinsault y Moscatel.
"Con el propósito de elaborar un vino lo más natural posible y con una mínima intervención, el equipo enológico determinó el uso de la cepa Cinsault, de la zona de Guariligüe en Coelemu, donde se conservan las técnicas del cultivo de la vid ancestrales, con un manejo sustentable y la conservación de tradiciones como el uso del caballo como herramienta de trabajo. Gallardía hace alusión a una flor silvestre que crece en los viñedos y que destaca por su suave aroma", expresa Castro.

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