De Denominación de Origen Jumilla. Parte II

Carlos Borboa regresa a probar el resto de lo que Jumilla tiene por ofrecer, con el proyecto de El Nido
Foto: iStock
02/03/2017
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Carlos Borboa
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Vayamos de vuelta a Jumilla, tierra de renovados aires y encantadoras expresiones vitivinícolas. Le contaba la semana pasada que esta Denominación de Origen ibérica vive un momento interesante.  La calidad y originalidad de sus vinos, respaldados por una larguísima tradición productiva, le han permitido captar la atención del mundo entero. Ni se diga México.

Más allá de sus tintos de Monastrell, sin duda  los grandes íconos locales, Jumilla tiene mucho por ofrecer. Una colección de uvas, entre las que se cuentan Cencibel (Tempranillo), Garnacha Tintorera, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Petit Verdot, Airén, Macabeo, Pedro Ximénez, Malvasía, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Moscatel de Grano Menudo, forman parte de las múltiples expresiones de la denominación ibérica. Vinos rosados, blancos, dulces… nuevamente, la palabra clave es diversidad.

Hace unos días me encontré con Agustín Vidal, gerente de exportaciones y wine educator de Juan Gil, para conocer algunos de los proyectos que posee la bodega en la Denominación de Origen Jumilla.  Si no ha probado las etiquetas de esta vinícola española le recomiendo empezar por su Moscatel Seco, un Moscatel de Grano Menudo repleto de chabacanos, piña y cítricos, fresco y largo, que además brilla por su excelente relación precio-calidad.

Después de probar La Atalaya del Camino, mezcla de Garnacha Tintorera y Monastrell de la zona de Almansa, Agustín decidió mostrarme los fermentados de la bodega El Nido, proyecto desarrollado por la Familia Gil en colaboración con el enólogo australiano Chris Ringland.

Ubicada en el Valle de la Aragona, a 10 kilómetros de Jumilla, en la zona de mayor altitud de la denominación, esta bodega apuesta por un enfoque bien particular. Sin dejar de lado la Monastrell, como varietal dominante, El Nido dedica una tercera parte de su viñedo al cultivo de Cabernet Sauvignon y Syrah. Los resultados son verdaderamente sorprendentes.

La propuesta de Ringland posee tres ángulos. Clio, el más sencillo de todos, es un tinto de Monastrell y Cabernet Sauvignon con 24 meses en barrica, repleto de fruta y sensaciones dulces. Corteo, el más atrevido, es un Syrah al 100 por ciento con 30 meses en barrica, bien ahumado y persistente. El Nido, la joya de la bodega, es un Cabernet Sauvignon que se redondea con una pequeña proporción de Monastrell. Tres ángulos, tres uvas, tres expresiones.

Agustín apuntaba al trabajo de Chris Ringland como uno de los mejores ejemplos para entender el estilo que ha logrado diferenciar a la denominación Jumilla: tradición ancestral, enfoque contemporáneo y una especializada base enológica. Vaya fórmula.

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$1,290

Grupo Cal

CLIO

Monastrell y Cabernet Sauvignon

Zona de producción: D.O.P. Jumilla, España

Vista: rojo cereza profundo, con matices granate

Nariz: intenso, con notas de zarzamora, arándanos y fruta confitada, y acentos de café, cacao tostado y regaliz

Boca: tinto sabroso y potente, con excelente balance ácido, taninos bien maduros y un final largo y amplio

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