Mucha gente me pregunta con preocupación ¿qué podemos esperar de este nuevo gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, primer gobierno de izquierda elegido democráticamente en nuestro país? La inquietud viene especialmente en materia económica, y proviene del sector empresarial.

No soy pitoniso, es decir adivino, pero puedo sugerir en qué hay que estar vigilantes de este gobierno en materia económica: equilibrio fiscal o déficit presupuestal, Pemex y su situación financiera, y el desarrollo de la inversión productiva, pública y privada.

El equilibrio fiscal es fundamental para mantener finanzas públicas sanas, esto significa no gastar más de lo que se ingresa. La política de gastar más que los ingresos no es sostenible en el tiempo ni en lo personal, ni en lo empresarial, ni en lo gubernamental.

Esta política expansiva en el gasto a veces se aplica en ambientes recesivos y le llaman política contracíclica, pero debe de ser de duración temporal. El problema en nuestro país es que los últimos 9 años (3 de Calderón y los 6 de EPN) se ha hecho eso, gastar más de lo que se ingresa, generando un alto e irresponsable déficit presupuestario. Y como todo déficit debe ser financiado, entonces hemos visto crecer la deuda del gobierno federal exageradamente.

Nada más en el sexenio de EPN la deuda pública federal creció casi 100% en términos nominales llegando a la escandalosa cifra de más de 10 billones de pesos, que representa un pasivo de casi 50% del PIB nacional.

Es decir, EPN llevo la deuda pública al límite en un solo sexenio. Este endeudamiento lo contrató contraviniendo la constitución y lo hizo con la complicidad del Poder Legislativo, que debió haber sido el vigilante.

El artículo 73, fracción VIII, de la Constitución nos dice: “El congreso tiene facultad… para aprobar…empréstitos… ningún empréstito podrá celebrarse sino para la ejecución de obras que directamente produzcan un incremento en los ingresos públicos…; así como los que se contraten durante alguna emergencia declarada por el presidente.

Nuestra historia, nos dice Fernando Orrantia en su libro Facultades del congreso federal en materia fiscal, nos demuestra que la mayor parte de los problemas que México ha tenido con otros países, desde su independencia, se originaron por préstamos otorgados a nuestro país y que no fueron pagados por falta de dinero.

Nos sigue diciendo Orrantia: “hasta 1970, la administración pública federal fue prudente y austera en lo que se refiere al endeudamiento nacional. La inocultable subordinación que el Congreso ha demostrado, ha permitido desde 1971 que la deuda pública de nuestro país se incremente sin el control del Poder Legislativo requerido por la Constitución. Nuestra creciente deuda tiene un vicio constitucional de origen”, concluye Orrantia.

Por otro lado la situación financiera de Pemex debe monitorearse para ver si el gobierno lo capitaliza adecuadamente como sugieren las calificadoras.

Si el gobierno no sanea las finanzas de Pemex se corre el riesgo que se complique su situación económica y pierda su grado de inversión, arrastrando la deuda y las finanzas de gobierno federal. En este tema el presidente López debe escuchar a su secretario de Hacienda y sus asesores. ¡La economía no responde a caprichos!

El contador Luis Pérez Inda sostiene en su libro Trabas fiscales a la inversión productiva, “la necesidad de que la política económica promovida por el Estado estimule y no ponga en riesgo la inversión productiva, que es patrimonio de los mexicanos”. Así la inversión productiva, sea esta pública o privada, nacional o extranjera, es el motor del crecimiento económico. Si queremos saber cómo va la economía vigilemos cómo va la inversión productiva.

La inversión pública o gasto de inversión, en contraste con el gasto corriente, ha sido en nuestro país, el 22% del total del gasto programable. También tenemos que monitorear la inversión privada, y la inversión extranjera directa (IED), y lo importante será, no solo la magnitud, sino también la tendencia.

Así pues monitoreando el déficit fiscal, la situación financiera de Pemex y la tendencia y magnitud de la inversión productiva, sabremos qué esperar de nuestra economía en este sexenio, al margen de lo que diga el señor presidente.


Ingeniero industrial y empresario

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