Reincidentes en buena hora

A pesar de todo. Tercas como son, y cíclicas, han regresado a nuestras calles las jacarandas. Cada año porfían en su mensaje: se le puede ganar al gris. Les basta el color tan suyo combinado con hartos verdes para darle a la Ciudad una noticia: hay que reclamar, aguantar, tener paciencia, sacar fuerza de donde haya, y hallarla, para no cejar.

La soberanía radica en el pueblo

 

El 31 de enero pasado, 10 asociaciones ciudadanas solicitamos al jefe de Gobierno convocara a plebiscito para la ratificación o negativa de la sociedad capitalina a la nueva Constitución de la CDMX, aprobada por la Asamblea Constituyente.

Ante la respuesta negativa por parte del Gobierno de la Ciudad, el 17 de febrero los representantes de las mismas organizaciones promovimos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un Juicio de Protección de los Derechos Políticos Electorales del Ciudadano (JDC).

Transparencia, compromiso con la sociedad

Un conjunto de reformas constitucionales y legales han colocado a la trasparencia en México en uno de los mejores momentos de su historia reciente, pero, también, en un punto de arranque para hacer efectivo el ejercicio, sin discriminación ni restricciones, del derecho de acceso a la información y la consecuente exigencia de una efectiva rendición de cuentas del quehacer gubernamental en todo el país. 
 

La guerra mundial que no ha concluido

A diferencia de las dos conflagraciones mundiales que la precedieron, la Guerra Fría fue anómala en su desarrollo y conclusión. La primera fue un sangriento enfrentamiento bélico en el que murieron más de 20 millones de personas, que terminó con la clara victoria de un Estados Unidos que formuló las nuevas reglas del juego mediante el Tratado de Paz de Versalles de 1919. La segunda fue todavía más brutal (alrededor de 55 millones de muertos), e igualmente sus dos grandes vencedores, EU y la Unión Soviética, definieron las normas del mundo bipolar de la Guerra Fría.

¿Son acartonados los debates?

En Estados Unidos los debates presidenciales son de tal injerencia que algunas cifras de televidentes han superado al Superbowl. Sus ciudadanos los utilizan para conocer las propuestas de los candidatos, así como la viabilidad de las soluciones planteadas. Muchos escándalos políticos han salido a la luz en los debates estadounidenses, dando así a los electores espacio para evaluar trayectorias de vida y hasta habilidades para la reacción retórica.

Páginas