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Risa nerviosa

24/08/2017
02:11
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Los mexicanos vivimos un frenesí de sucesos inverosímiles, sorpresas, calamidades, y vergüenzas que no paran. Nos mantiene atareados, tratando de encontrar angustiados el sentido de lo que sucede. Las redes sociales, los medios, la mesa familiar y los comederos de negocios conspiran para que sigamos una infinidad de asuntos, la gran mayoría triviales e irrelevantes. Nos inducen a dar seguimiento a un número inabarcable de asuntos, minucias, manifestaciones secundarias, apariencias.

Una pausa revela que en ese torbellino no hay ideas claras sobre lo relevante y lo trascendente a partir de lo que interpretan, discuten, señalan, acusan y creen que reflexionan. Pero no es así. No hay sustancia en el frenesí cotidiano. Por ejemplo, en las últimas semanas, se informó que en la reunión del Instituto Mexicano de Contadores Públicos se propuso reducir el ISR y exentar de impuesto la venta de casas para personas mayores de 65 años. También, que la propuesta fiscal de la Coparmex plantea reducir el ISR a las empresas de 30 a 24.6%, sin proponer cómo compensar la pérdida de ingresos. ¿Lo puede creer?

Asimismo, reseñaron el diagnóstico y las recomendaciones de “distinguidos empresarios, expertos y consultores” que se reunieron en el Foro sobre Nuevo Proyecto de País, organizado por las fundaciones Por México Hoy y Lázaro Cárdenas. Como en otras reuniones, en éstas se habló, pero no se dijo nada. Tampoco se escuchan propuestas relevantes de los partidos políticos.

Proliferan especulaciones sobre lo que se dijo y no se dijo en las reuniones de renegociación del TLCAN en Washington, y se trata de adivinar por qué fue así, pero sin información fidedigna ni planteamientos novedosos.

La reflexión de los mexicanos está al garete, al igual que el país. Laboriosamente nos ocupamos de infinidad de nimiedades, con la esperanza de que pase el tiempo, de que se acabe este año, de que transcurran las campañas, de que pasen las elecciones de 2018. La espera no es pasiva, sino angustiosa y febril. La frustración colectiva se agrava porque la indignación de todos no tiene consecuencias.

Un recurso es el humor. Hay burla para todo, los políticos, el gobierno, los partidos, los candidatos independientes. Muchos andan en busca de un mejor gobierno, pero sin gobernantes. Esa cotidianidad, que supera los peores vaticinios, parece sugerir que no hay límites para lo inverosímil. La decepción, sumada a la resignación, causa risa nerviosa. Sean trabajadores, empleados, pequeños o grandes empresarios, académicos, comentócratas o funcionarios, todos conviven en una muchedumbre ahogada en corrupción, de la cual todos son críticos, y a su vez cómplices. Rechazan la corrupción, pero la abrazan y hasta prohíjan cuando les conviene.

La situación global, sobre todo la que se vive en EU, también desemboca en risa nerviosa. Los sucesos inverosímiles allende el Río Bravo son recibidos con sorna, pero no son ignorados porque no pueden ignorarse. Esto contribuye a la risa nerviosa. La amenaza contra Afganistán, provocación al yihadismo, se da justo cuando se exhibe la fragilidad de todos en Barcelona.

Pero, y ¿qué quieren los mexicanos?, ¿cómo visualizan su futuro?, ¿qué desean para que avance nuestra imperfecta democracia?, ¿qué tipo de Estado desean?, ¿cómo les gustaría que se comportara el gobierno del mañana?, ¿qué anhelan y qué están dispuestos a sacrificar/hacer para que el país contenga y eventualmente supere la inseguridad que se vive?, ¿cómo piensan resolver la contradicción de su genuina aspiración a más y mejores servicios públicos, y su rechazo a pagar los impuestos necesarios para financiarlos?, ¿quieren más o menos federalismo?, pues rechazan el centralismo y el autoritarismo del gobierno federal pero desconfían de los gobiernos estatales y municipales, ¿cómo se proponen enfrentar la crisis de pensiones?

La paradoja es que hoy que corresponde y urge reflexionar sobre el México del mañana, el torbellino cotidiano desemboca en una especie de autismo colectivo, acompañado de risa nerviosa.

Socio fundador de GEA Grupo
de Economistas y Asociados / StructurA

Cofundador y presidente ejecutivo del Grupo de Economistas y Asociados (GEA), firma consultora dedicada al análisis político y económico.

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