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Erdogan, la OTAN y Putin

18/02/2018
02:16
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Turquía debería importarle mucho al Occidente, tanto a EU como a la Unión Europea. Viejo miembro de la OTAN, en una frontera estratégica doble, frente a Rusia e Irán, es una gran potencia regional, indispensable para estabilizar, algún día el Medio Oriente. De modo que empujar a Recep Erdogan en los brazos de Vladimir Putin no tiene sentido.

En noviembre de 2015, los cazas turcos tumbaron una nave militar rusa y los dos países se lanzaron en una escalada verbal que parecía llevar a la décima octava guerra entre Turquía y Rusia. El 19 de diciembre de 2016, un hombre asesinó al embajador ruso en Ankara para denunciar la alianza entre Erdogan y Putin. ¿Cómo ocurrió ese cambio radical? ¿Cómo el campeón de la lucha contra Bashar al-Ásad, el heraldo del Islam sunnita, pasó de repente a ser el aliado de la coalición Rusia-Irán (shiita) que estaba salvando al Asad? Tal alianza contradice la estrategia de los diez años anteriores con sus referencias otomana y sunnita y sorprende al historiador que sabe que la tensión ha sido permanente, durante siglos, entre el Imperio otomano, luego la Turquía, y el imperio ruso, luego URSS, luego Rusia; y la tensión con Persia, luego Irán, también.

La gran preocupación, para no decir obsesión, de Ankara, es la cuestión kurda. La guerra de Siria/Irak, guerra civil y guerra internacional contra el Califato, ha permitido a los kurdos volverse, con el apoyo estadounidense, una de las principales fuerzas militares y políticas de la región; los kurdos de Siria se encuentran en la continuidad territorial con los del sureste de Turquía. En Turquía misma, la reanudación de una guerrilla kurda que no puede vencer al gobierno, ha provocado represión militar y su equivalente político contra el DHP, partido democrático kurdo. Lógicamente, el ejército turco entró recientemente en Siria, para derrotar las fuerzas kurdas y eso es un reto para Estados Unidos que los arma y utiliza tanto en Siria como en Irak.

Eso explica la alianza con Rusia que, desde el verano de 2016, se manifiesta con una serie de contratos económicos y militares y ha tenido como consecuencia la toma de Alepo en beneficio de el Asad. En octubre de 2017, el ex secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer declaró “Turquía plantea un serio problema a la OTAN. Un problema hasta dramático. Debemos tener una discusión necesaria y urgente con el presidente Erdogan y preguntarle: ¿Por qué todo esto, señor Presidente? Puede que esté cambiando la posición estratégica de su país… La OTAN no puede darse el lujo de perder tan importante aliado y considero que es un error muy grave de parte del presidente turco”. (Le Monde, 24 octubre 2017).

No hubo tal discusión. Seis meses después la situación se agravó con la entrada del ejército turco en Siria. ¿Qué dice el actual secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg? “He estado en contacto con varios aliados, incluido el presidente Erdogan. Turquía también ha informado a los aliados sobre sus operaciones en el Norte de Siria. Turquía es uno de los países de la OTAN que más ha sufrido el terrorismo. Todos los países tienen derecho a defenderse, pero debe hacerse de una manera proporcionada y mesurada”. (El País, 26 de enero 2018). O sea: que paguen el pato los kurdos, pobres tontos. No menciona Stoltenberg la declaración del presidente turco: “Lo hemos hablado con los rusos y hay consenso”. ¿Cuál es su aliado principal, la OTAN o Vladimir Putin?

La motivación fundamental de Ankara es la interminable “cuestión kurda”; la de Moscú es mantener la cuña que ha logrado meter en el seno de la OTAN para debilitarla profundamente. Hasta ahora, quien sale ganando es el ruso y su ganancia es mayor. En cuanto al turco, no va a resolver la cuestión kurda de manera militar y, algún día, recordará lo dicho por un presidente turco: “amarrar relaciones con grandes Estados es como meterse en la cama con un oso”. No sé si pensaba en el oso ruso. Daño colateral: los aviones turcos destruyeron el templo de Ain Dara, viejo de tres mil años, “una catástrofe similar a la de Palmira”, según los arqueólogos.

 

Investigador del CIDE

Jean Meyer
Es un historiador mexicano de origen francés. Obtuvo la licenciatura y el grado de doctor en la Universidad de la Sorbonne. Es profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia...

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