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Cambio cultural y sistema penal

05/11/2017
02:12
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Cuando, en 2012, me designaron comisionado del Ifai, llamó mi atención que las resoluciones del pleno tuvieran una extensión promedio de 100 cuartillas. “¿Para qué tantas?”, me pregunté. Bastaba que estuvieran fundadas y motivadas para que se acataran... Al presentar mis resoluciones en 5 cuartillas, sin embargo, se me acusó de ser un perezoso. “Aquí se viene a trabajar”, me espetó uno de mis colegas.

A la sesión siguiente, exhibí copia de algunas resoluciones del órgano de transparencia en inglés (2 cuartillas cada una), confiando en que, con ello, convencería a mis pares. Me salió el tiro por la culata: me recordaron que estábamos en México y no en el Reino Unido: “Aquí se viene a trabajar”, insistió uno de los comisionados. Para que aprobaran mis proyectos, pues, tuve que llenar hojas y más hojas. “Ya está usted aprendiendo”, me dijeron.

El Informe sobre perspectivas Laborales (OCDE, 2016) revela que los mexicanos trabajamos un promedio de 2 mil 246 horas al año, mientras los alemanes sólo mil 373. Trabajamos más que suecos, suizos, daneses y noruegos. ¿Por qué, entonces, estos países son más productivos que nosotros? La respuesta es simple: porque a menudo estamos concentrados en el proceso y olvidamos los resultados.

Este olvido ha sido trágico. Particularmente, en nuestro sistema de justicia penal. Lo importante ha sido cumplir con los pasos que marca la ley, nos lleven a donde nos lleven: agotar la primera instancia, la segunda y el amparo. Respetar plazos y formalidades… si el inocente va a prisión o el culpable queda libre, eso ha dado igual.

Afortunadamente, las cosas están cambiando. A partir de 2016, está vigente en todo México un proceso de corte acusatorio, centrado en esclarecer los hechos y resolver los problemas. Cuando yo era estudiante de Derecho, si alguien tenía un accidente de tránsito había que comparecer ante el MP y enfrentar cargos por daños en propiedad ajena. Ahora, lo que hay que hacer es llegar a acuerdos, evitando los asfixiantes trámites donde todo mundo pierde al final.

Las resistencias para aplicar este modelo han sido descomunales, lo mismo por parte de policías (que tienen que aprender a investigar); de fiscales (que tienen que aprender a argumentar) y de jueces (que tienen que aprender a juzgar y no sólo palomear el trabajo de los agentes del MP). Esto exigirá un cambio cultural, tanto de parte de ellos como de la sociedad en su conjunto.

Especialmente, ante figuras como los criterios de oportunidad o el procedimiento abreviado, que algunos abogados postulantes califican de monstruosas… dados los clientes que han empezado a perder.

Los días 6, 7 y 8 de noviembre, el Inacipe ha convocado a los operadores del sistema penal, a lo largo y ancho del país, así como a legisladores, jueces, académicos y activistas para confrontar las experiencias internacionales —buenas y malas— a la hora de implementar este cambio cultural. Habrá que estar atentos a sus conclusiones.
 

Director general del Instituto
Nacional de Ciencias Penales

Director General del Inacipe

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