Con versión de “Despacito” banda oaxaqueña suma fama, pero no apoyos

En 57 años, el centro musical ha formado a más de 1,600 niños; su popularidad se desató con la interpetración de la canción de Luis Fonsi; acusan no recibir ayuda del gobierno estatal
El Centro de Integración Social número ocho no ha recibido ningún apoyo desde 2009 a la fecha. Del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca recibe únicamente 28 pesos diarios (Fotos: MARIO ARTURO MARTÍNEZ)
09/07/2017
01:27
Ismael García / Corresponsal
San Bartolomé Zoogocho
-A +A

Hace casi ocho años, Miguel Bosé conmocionó a este pequeño municipio enclavado en la Sierra Juárez de Oaxaca y hasta decretaron tres días de fiesta. El 24 de septiembre de 2009, el autor de canciones como “Amante Bandido”, “Como un lobo” y “Si tú no vuelves” quedó embelesado con las canciones que interpretaron en el Centro de Integración Social (CIS) número ocho.

Hace un mes, la melodía de Luis Fonsi detonó desde aquí en las redes sociales, con una ejecución al estilo oaxaqueño del tema “Despacito”. Aunque sus intérpretes no esperaban hacer ruido y se mantienen en su línea, su arreglo e interpretación volvió a dar luz a Zoogocho y su magistral banda de viento.

Sin embargo, de 2009 a la fecha, este centro y sus estudiantes han sobrevivido sin ningún apoyo oficial. El gobierno estatal abandonó a la institución que padece demasiadas carencias en su más de medio siglo de vida. Una de ellas, por ejemplo, es el área en que ensayan y presenta goteras, por lo que el director de la agrupación musical, Camilo Jiménez Hernández, antes que la batuta debe tomar el jalador para retirar el agua de la lluvia.

Con tradición

Gustavo Ojeda es un joven veinteañero que sueña con ser un gran compositor. Desde hace 10 años toca instrumentos, en los últimos cuatro, un trombón.

Es el autor del arreglo a “Despacito” y asegura que le sorprende que a 130 kilómetros de la capital, desde las montañas, hayan traspasado fronteras. Desde el día que tocaron por primera vez el arreglo y lo difundieron por Facebook, la agrupación musical optó por guardar las partituras y no volver a interpretarlo. El motivo: temor a ser tachados de interpretar música comercial y no la tradicional.

Tanto es el temor que, con cierta cautela, aceptaron ensayar y ejecutar de nuevo para EL UNIVERSAL, la pieza que ha dado fama mundial al cantautor puertorriqueño Luis Fonsi.

“Me gusta mucho esa canción, su musicalidad que tiene, en eso me fijé para hacer el arreglo. La música es una forma de expresar el sentimiento y es una forma de relajarme. Me llaman la atención todos los géneros”, dice.

Relata que cada vez que prueban un arreglo, alguno de los integrantes de la banda de música graba y lo comparte en redes sociales.

“Los comentarios me motivan y me siento bien. Igual ha habido malos comentarios, pero me ayudan a mejorar mi trabajo. Pienso trabajar en esto”, agrega el joven de 22 años y estudiante del bachillerato. Su sueño es ir a una escuela de música nacional, pero no hay recursos. Sus padres son campesinos en su pueblo natal de Santo Domingo Cacalotepec e ir a la capital del país cuesta mucho dinero. Dice que tomará clases particulares de armonía.

Escasez

El responsable del taller de música desde hace 22 años y director de la banda, formada por medio centenar de niños y jóvenes, entre ellos 10 mujeres, es Camilo Jiménez Hernández, quien también se formó desde la niñez en ese albergue de San Bartolomé Zoogocho, inaugurado en 1952 bajo el nombre Gral. Lázaro Cárdenas del Río. Tuvieron que pasar cuatro décadas, explica, para que hubiera los primeros apoyos a la institución, que actualmente atiende a 230 alumnos principalmente de localidades marginadas de la Sierra Juárez y otras regiones indígenas.

Después de los primeros apoyos en 1992, pasaron casi otros 20 años para que llegaran más ayuda. Fue a iniciativa de organismos civiles y de Miguel Bosé que se rehabilitaron diversas áreas y el cantante español donó seis instrumentos. “Voy al lugar al que me invitan para apoyar a la gente. Saben que si me invitan o me contratan vendré; esto es toda una experiencia, convivir con el pueblo de Zoogocho es fantástico”, declaró en esa ocasión el cantautor. En su visita, hace casi ocho años, Bosé fue recibido con una tradicional “Diana” por parte de la misma banda de música, que más tarde interpretó sus éxitos. Según lo relató EL UNIVERSAL en aquella fecha, “la localidad donde se levanta el centro, San Bartolomé de Zoogocho decretó tres días de fiesta por el evento.

“Bosé cortó el listón rojo con otras personalidades para declarar formalmente reinaugurado el centro, un albergue que en 57 años de historia ha dado formación musical a mil 600 niños de las etnias zapoteca, chinanteca y mixe, habitualmente de comunidades que viven en la extrema pobreza”.

Además del cantante español, participaron de manera altruista las fundaciones CIE, Alfredo Harp Helú, Bimbo, Coca-Cola, Porvenir e IDN Consultora de Negocios.

Durante la ceremonia, Xóchitl Gálvez, en su carácter de directora de la Fundación Porvenir, reiteró su compromiso con la población indígena y muy en especial con este albergue.

El maestro Camilo Jiménez expone que tan sólo en música hay 115 alumnos y el resto está en otros talleres. Uno de los mentores es Víctor Reyes Francisco. “Los instrumentos los adquieren ellos [los alumnos]. Es una banda comunitaria. Con gratificaciones adquirimos instrumentos, la verdad el gobierno no dona”, dice.

Con lo básico

La precariedad se refleja también en el apoyo alimenticio. El Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) otorga únicamente 28 pesos diarios por alumnos de primaria, mientras que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 30 pesos para los de secundaria. No hay vehículos propios de la institución para acarrear los víveres.

Las instalaciones tienen huellas de deterioro y la falta de mantenimiento. Los techos de la mayoría de los salones tienen goteras y cada vez que llueve las aulas se encharcan; en los dormitorios, las literas se hallan desvencijadas.

Pese a ello, relata el director, la banda del CIS ha salido a distintos estados del país a varias presentaciones. Agrega que desde hace tres años participan en la Guelaguetza.

La prioridad es lo tradicional

El director de la agrupación musical del CIS, Camilo Jiménez Hernández, refiere que la interpretación de “Despacito” fue un reto y de ninguna manera se trata de imponer la música comercial a la autóctona.

“Parte fundamental de nuestra labor es la conservación de la música tradicional. Los jóvenes también hacen arreglos de danzas tradicionales, de cantos religiosos, eso es básico, y después empiezan a inspirarse”, dice.

Al referirse al video de la popular melodía del cantautor puertorriqueño Luis Fonsi, Jiménez Hernández indica: “Ha tenido muchos comentarios, hemos recibido llamadas, entrevistas y han apartado algunos espacios para seguir publicando, pero siempre hemos tenido invitaciones. Antes de eso acabábamos de regresar de California y de Toluca”, responde.

Insiste en que son nulos los apoyos para el CIS de San Bartolomé Zoogocho. Con escasos recursos y apoyo del pueblo, actualmente están construyendo un área infantil.

Pero el reto y la necesidad principal es un auditorio para ensayos y conciertos, reconoce Jiménez Hernández. El centro depende del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO); sin embargo, Jiménez Hernández reprocha que les presta poca atención por el trabajo que realizan.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS