Dejó su pueblo para "probar suerte"; ahora lucha por su vida

Manuel, en estado inconsciente, fue rescatado del tráiler encontrado en Texas
José Juan Chagoya dijo que Manuel se llevaba bien con toda la gente. (XÓCHITL ÁLVAREZ. EL UNIVERSAL)
30/07/2017
01:26
Xóchitl Álvarez / Corresponsal
Ojuelos
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"Salí, no hay curaciones”, se lee en un cartón colocado en la puerta de acceso a la casa de Manuel Chávez Aguiñaga, rescatado inconsciente del tráiler abandonado en San Antonio, Texas, donde habría bebido anticongelante en la desesperación que sintió por la sed; su madre, Antonia Aguiñaga, conocida como la curandera del pueblo, dejó todo para ir en busca de su hijo.

En la comunidad de Matanzas, localizada a 25 kilómetros de la cabecera municipal de Ojuelos, familiares le ruegan al Sagrado Corazón de Jesús por la salud de Manolo.

Manuel Chávez, padre de una niña de nueve años, dejó el pueblo y a su hija; animado por sus conocidos y decidido a “probar suerte” se puso de acuerdo con dos vecinos y los tres salieron rumbo a la tierra de los dólares, en donde se vivió un drama que lo mantiene en el hospital. Hace 10 años, Manolo había regresado de Texas a la comunidad de Matanzas en donde trabajaba en el comercio y realizando fletes, mencionó el delegado de la comunidad, José Juan Chagoya Araujo. A poco tiempo de que regresó se convirtió en padre de una niña, sin contraer matrimonio.

“Es muy amable, comunicativo, aquí se la lleva muy bien con toda la gente”, dijo Chagoya.

En la calla Zaragoza, los vecinos dan cuenta de los momentos de dolor por los que pasan Toña y José Benito, por la situación que está pasando “su muchacho”, de quien estiman ronda los 40 años. En la misma calle viven sus parientes, entre ellos tíos y primos, quienes hablan poco de la situación de Manuel porque, dicen, se les pidió no decir nada “por seguridad”.

El tío Juan comenta que su hermana se encuentra en un hospital de San Antonio desde hace tres días, pero al pueblo no les ha llegado información sobre el estado en el que se encuentra Manolo. “Sé que está mal, pero nada más, se dijo que estaba inconsciente”.

Manuel estuvo muchos años en “el Norte” con otros de sus hermanos que siguen allá: hace más de 10 años llegó a Matanzas, tiene una niña, durante mucho tiempo no se movió de aquí. “No tenía visa”, comentó.

En el pueblo las opciones de empleo son en los campos de agave en una tequilera y algunas familias tienen tierras de siembra de maíz y frijol, otros buscan ingresos pescando en embalses cercanos, pero la mayoría de las personas viven de las remesas.

El delegado rural mencionó que con Manuel Sánchez se fueron otros dos paisanos, hace poco más de 15 días, a los que sólo conoce con los sobrenombres de La China y El Tata, de entre 23 y 25 años, quienes también iban en el tráiler, pero se encuentran ilesos con personas conocidas en aquel país.

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