Al son de "Mi gusto es" despiden a Tona en Cuernavaca

Familiares y amigos del joven le dieron su último adios en una caravana donde llevaban carteles exigiendo justicia
(Fotos: Tony Rivera)
02/06/2017
02:06
Justino Miranda / Corresponsal
CUERNAVACA, Mor.-
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Una carroza en color negro bordeó la fuente donde se erige la Paloma de la Paz, pieza emblemática de Cuernavaca. Alguien dijo que se trataba del cortejo fúnebre de Tona, el joven secuestrado y asesinado en octubre del año pasado en el Estado de México.

La noche comenzó a caer cuando familiares y amigos se sumaron a la caravana fúnebre y caminaron sobre la avenida Domingo Diez, mientras un grupo de música regional entonaba la canción "Mi gusto es". Los dolientes lo siguieron hasta la funeraria donde fue colocado el féretro con los restos de Tona, cuyo cuerpo fue encontrado en una fosa clandestina.

" Y aunque me den de balazos, toquen eso, toquen eso que al cabo mi gusto es...", cantó la banda mientras un ambiente desolador cubría la columna de autos y amigos que esperaron la llegada de Tonatiuh Tlalapango, un estudiante de ingeniería de 21 años de edad que salió de su casa la tarde del viernes 7 de octubre para acudir con sus amigos a la inauguración de un bar.

En el trayecto cambiaron de planes y se dirigieron al Centro de Espectáculos Carranza en el Estado de México. Esa fue la última vez que lo vieron salir de su casa en la colonia Antonio Barona, una de las demarcaciones de mayor arraigo e índices delincuenciales de Cuernavaca.

"Mi gusto es y quién me lo quitará, solamente Dios del cielo me lo quita, mi gusto es...", seguían a coro los integrantes de la banda al tiempo que la madre de Tona, Edith Flores, juez del Tribunal Superior de Justicia del estado, se sumía en el dolor y la nostalgia. 

El padre del muchacho, Fabián Tlalapango, irguió la cabeza, caminó a paso firme y endureció sus facciones para exigir castigo para los responsables de la privación y asesinato de su hijo. Al frente de la marcha Fabián dijo que faltan dos mujeres y dos hombres quienes también participaron en el secuestro, pero no han sido detenidos porque son gente de poder y además, acusó, reciben la protección de las autoridades estatales.

El tono de su voz fue de coraje cuando comentó que después de localizar el cuerpo de su hijo en el Estado de México, las autoridades de Morelos tratan de descalificarlo y lo señalan de dedicarse al lavado de dinero, en tanto que su hijo, la víctima, afirman que frecuentaba reuniones con narcotraficantes.

“Después que la Unidad Especializada en Combate al Secuestro (UECS) me dice 'no sé dónde está tu hijo' hago un programa de ¡Buscando a Tona' y fui a muchos lugares en Guerrero y varios estados, en muchos. Hice una investigación muy grande y ofrecí una recompensa y la gente me fue dando pistas a cambio de la recompensa”, relató Fabián Tlalapango.

Por eso mandó un mensaje al gobernador Graco Ramírez: “Le diría que Morelos es un área muy crítica, todos dicen que no pasa nada, pero sí pasa. Todos los días me entero de robos, asaltos, de todo, pero no sé por qué no quieren hacer público esto. En el caso de mi hijo muchas veces me dijeron 'no hagas nada, quédate tranquilo, nosotros lo vamos a resolver' y no hubo nada, por eso les digo a las autoridades que aquí está mi hijo, decían que no sabían dónde estaba. Pues aquí está, viene conmigo”.

También responsabilizó a las autoridades estatales de cualquier cosa que le suceda a él, su familia o trabajadores.

El pasado 11 de enero Tona cumplió 22 años y la fecha sumió en la nostalgia a su padre, quien colocó un pastel de chocolate, una veladora y una fotografía sobre una mesa dentro de su cuarto, en ese espacio también permanece su cama tendida, sus zapatos y varios sombreros tipo tejano.

 

El secuestro

Tres días después de la desaparición, Fabián Tlalapango recibió una llamada telefónica de los presuntos secuestradores para pedir tres millones de pesos como rescate, sin embargo, nunca tuvo comunicación con su hijo y en diciembre pasado los elementos de la UECS detuvieron a tres jóvenes por su presunta autoría en el secuestro por lo que el rescate no se concretó.

A finales de abril sus padres, un ingeniero y una juez del Tribunal Superior de Justicia del estado, fueron avisados sobre la localización de un cuerpo, en una fosa clandestina, y al parecer tenía características similares a las de Tona, por lo que exigieron los exámenes de genética para comprobar que se trataba del cadáver de su hijo.

Fabián Tlalapango y Efigenia Flores, padres de Tonatiuh, están separados desde hace 15 años y cada quien por su lado buscaron que las autoridades estatales aceleraran los estudios de genética aunque fue hasta hace una semana, aproximadamente, cuando supieron que el resultado fue positivo.

Fabián participó en movimientos sociales para exigir a la Fiscalía General del Estado (FGE) que aplique todo el peso de la ley contra los tres detenidos en calidad de presuntos responsables, pues hasta la fecha se han negado a declarar y Fabián teme que pudieran quedar en libertad debido a que dos de los tres procesados trabajaban en el Poder Judicial hasta antes de su captura y el tercero, al parecer, era auxiliar de Ministerio Público.

 

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