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En defensa de la normal femenil

En 15 días las alumnas de la escuela Justo Sierra lograron doblegar al gobierno del estado; por las protestas el Instituto de Educación de Aguascalientes declinó la idea de que el plantel fuera mixto
La ex Hacienda José María Morelos es el internado de alrededor de 400 estudiantes, en la delegación rural de Cañada Honda. Las aulas han sido adaptadas como dormitorios para dos alumnas (XÓCHITL ÁLVAREZ)
19/06/2017
01:50
Xóchitl Álvarez / Corresponsal
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Aguascalientes

La Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez nació hace 80 años como institución formadora de maestras con conciencia social y así deberá permanecer por siempre, dicen las alumnas. Las estudiantes no quieren varones en su escuela. Con un discurso memorizado, unas y otras repiten: “Es nuestra casa, nuestro hogar, aquí todas somos hermanas, hijas de campesinos, y si el gobierno quiere equidad que construya otra normal para los hombres”.

El 30 de mayo, de un plumazo el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) cambió la modalidad del plantel a mixta, en la convocatoria de ingreso 2016-2017, con lo que desató una lucha estudiantil. Normalistas de entre 18 y 23 años de edad, alentadas por maestras egresadas de la institución salieron a las calles en protesta durante 15 días y lograron que el gobierno reculara en la política de inclusión de hombres.

“Ni mixta, ni sumisas”, afirmaban a gritos. “Somos la pesadilla de quien pretende arrebatarnos los sueños”, escribieron en una cartulina colocada en la fachada del inmueble.

Defienden origen

La ex Hacienda José María Morelos es el internado de alrededor de 400 alumnas, en la delegación rural de Cañada Honda localizada a 20 kilómetros de distancia de la zona centro de esta ciudad. Las antiguas aulas han sido adaptadas como dormitorios; espacios de 2x2 metros, divididos por tablones de madera, hacen las veces de habitación para dos alumnas.

Reciben clases en un plantel con infraestructura moderna ubicado a la vuelta de la ex hacienda, que cuenta con pizarrones interactivos, área de cómputo e internet en las aulas. Con uniformes impecables, bien peinadas, mochila al hombro o cuadernos en sus manos, durante el día las estudiantes van y vienen de una sede a otra. La Normal de Cañada Honda se fundó en 1936 sólo para población femenina, alberga a adolescentes y jóvenes de zona marginadas de estados como Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Jalisco, Puebla, Estado de México, Sonora, Veracruz, Chiapas y Guanajuato.

“La esencia de la Normal de Cañada Honda es de internado para señoritas y así debe seguir ahora y para las futuras generaciones”, dice Lupita, quien cursa el primer año. Frente a un mural con el rostro del Che Guevara, la joven originaria del sur del país advierte que ya una vez salieron en protesta a las calles y lo harán las veces que sea necesario para cuidar la permanencia de la institución.

La escuela pertenece a la Federación de Estudiantes y Campesinos Socialistas de México (FECSO), que agrupa a todas las normales y que tienen la encomienda de fortalecerse entre sí, y de apoyarse en situaciones de adversidad; es considerada por docentes del plantel como “semillero de maestras con conciencia social”.

“Defender la escuela en diversas administraciones estatales que han intentado desaparecerla nos ha costado el reproche de gente de la ciudad, que nos califica de rebeldes, revoltosas o escandalosas”, dice otra de las estudiantes. Afirma que el gobierno se ha encargado de sembrar una semilla negativa en el corazón de la sociedad en su contra. “Lo único que queremos es mantener nuestra escuela como está; como nos la dejaron generaciones atrás, así la queremos mantener. No es posible que nada más se quiera cambiar radicalmente”, agrega María.

Lucha femenina por estudiar

El 30 de mayo pasado el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) publicó la convocatoria para el proceso de selección de nuevos alumnos en la que ofertaba la licenciatura de la Normal Justo Sierra Méndez bajo la modalidad mixta (hombres y mujeres) “a fin de garantizar una educación incluyente”, y reducía de 120 a 100 la matrícula de ingreso.

La pretensión del IEA, dijo entonces su titular Raúl Silva Perezchica, era abrir el espacio a personas de diferentes géneros, religiones, pensamiento político, dar acceso a la educación a aspirantes a normalistas de la capital y de las comunidades vecinas.

Organizaciones feministas y de defensa de los derechos humanos encontraron en la convocatoria la pauta del gobierno estatal para la desaparición de la normal de mujeres, que las alumnas evitaron en una protesta a la que se sumaron “compañeros” de las normales hermanas de Michoacán y Guerrero.

El estado cuenta con seis planteles de educación normal con una matrícula de 2 mil 405 alumnos: Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Aguascalientes, Centro Regional de Educación Normal de Aguascalientes, Escuela Normal de Rincón de Romos Dr. Rafael Francisco Aguilar Lomelí, Escuela Normal Guadalupe Victoria, Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez, Escuela Normal Superior Federal de Aguascalientes Profr. José Santos Valdés.

“Al gobierno sólo le gustó Cañada para desestabilizar el normalismo”, comentó Sandra en su trayecto a los dormitorios.“Tiene la característica de ser sólo para mujeres porque la mayoría viene de contextos que son misóginos, en donde las familias no les permiten estudiar en otro espacio, si hay hombres”, dice Mariana Ávila, coordinadora del Observatorio de Violencia Social y de Género del Estado.

Para muchas de las alumnas, explica, la Justo Sierra Méndez es la única oportunidad de estudio porque “les da la garantía a sus familias de que no van a estar durmiendo cerca de hombres, y porque no existe ese tipo de infraestructura en comunidades rurales o indígenas de las que vienen”.

En la escuela no hay titular y la subdirectora se niega a hablar de las condiciones del histórico internado, el plantel y las inquietudes de las estudiantes, por lo que EL UNIVERSAL buscó una entrevista con el titular de las normales de Gobierno del Estado, pero fue negada.

Su otro hogar

Las alumnas pasan cuatro años en el casco de la hacienda de cantera amarilla deteriorada por el paso de los años y la falta de mantenimiento, combinan sus actividades escolares con el cultivo de maíz y frijol, un huerto y en una unidad de producción en la que crían cerdos, chivos, conejos y gallinas ponedoras. Realizan actividades culturales en la comunidad y pueblos aledaños y tareas de alfabetización.

Desde las 6:00 horas inician sus labores, algunas a clases, otras limpian el inmueble, barren los corrales y asean los dormitorios. Pasan las tardes entre las paredes de las que resaltan pinturas con imágenes y frases alusivas al socialismo.

Lupita, otra de las estudiantes, afirma que dejan su hogar y familia con el sueño de ser profesionistas y devolver lo que reciben. “Venimos de distintos lugares, pero somos ahorita de Cañada, somos de aquí y este es nuestro segundo hogar; por eso debemos mantenerla como está, porque aquí es donde nosotras nos formamos y somos todas aquí una familia; porque así como ve, es nuestra esencia”, comenta Lupita.

“Aquí es mi hogar, porque sé que yo aquí voy a ejercer mi profesión, porque aquí adentro, a pesar de la distancia y de lo lejos de estar de la familia, aquí voy a dar de lo que mis papás me dieron, un poquito de lo que ellos han sacrificado para que yo venga a estar aquí, casi no los veo”, dice Lupita.

El presupuesto asignado a la normal es mínimo, por cada estudiante por día, entre desayuno, comida y cena el gobierno aporta 54 pesos, afirman las alumnas.

A un costado de las canchas deportivas sobresale un mural con el rostro de Ernesto Che Guevara: “Si me detengo… empújame. Si me caigo… levántame. Si te traiciono… mátame. Si me matan… véngame”, reza una frase con grandes letras; cerca de la alberca está la imagen de Emiliano Zapata y la leyenda: “No podemos tener una revolución que no involucre y no libere a las mujeres”.

En la barda en el acceso posterior al internado llama la atención una pinta: “Cuando una mujer avanza no hay hombre que retroceda”.

La socióloga Perla Belem Hernández González, directora del Centro de Investigación, Desarrollo Capacitación y Emprendimiento (CIDCE), considera que se provocó a las estudiantes exponiéndolas al escarnio mediático de las redes sociales. “¿Será que fue con la intención de conseguir el desprestigio y así lograr cerrar la normal?”, cuestionó.

La coordinadora del Observatorio de Violencia Social y de Género del Estado recordó que en 1980 por primera vez el gobierno federal pretendió cerrar la normal de mujeres, y el 2 de junio de 2010 las alumnas fueron reprimidas en el gobierno de Luis Fernando Reynoso Femat, siendo desalojadas del IEA por la Policía Estatal y encarceladas por exigir un examen de conocimientos.

El IEA señaló que en la Normal de Cañada Honda aplican una inversión cercana a 13 millones de pesos, que beneficiará la construcción de la unidad polivalente que contará con una biblioteca, área de lectura, cubículos de asesoría y sanitarios; la renovación de espacios incluye la cocina, comedor, tortillería, panadería y lavaderos, así como la rehabilitación del auditorio académico.

 

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