“Tomé un curso para poder peinarlas”

Nabor y Martín relatan sus experiencias al asumir el rol de padre y madre tras la fractura familiar
Para Nabor Rojas hacerse cargo de sus hijas ha sido una bendición más que un problema como le advirtió su esposa al separarse de ella. (DINORATH MOTA. EL UNIVERSAL)
18/06/2017
02:06
Dinorath Mota / Corresponsal
Pachuca.
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La pérdida de un empleo, el abandono de los estudios y las noches de desvelo han sido un esfuerzo que hoy ha valido la pena, señalan Nabor y Martín, quienes tuvieron que asumir el papel de padre y madre al convertirse en papás solteros.

Sentado en medio de dos adolescentes, Nabor Rojas recuerda el día en que sus hijas se fueron a vivir con él. “Su madre y yo ya no pudimos estar juntos, decidimos divorciarnos y que las niñas, en ese entonces de cinco y seis años, se quedaran con ella”.

Pero el destino tenía otros planes, las pequeñas Styvaliz y Sherydan no querían separarse de su padre. “Era muy desgastante llegar a verlas y que se pusieran a llorar, incluso una de ellas enfermó”, ante ello, la única solución fue que Nabor se quedara con ellas. “La condición que me puso quien era mi esposa, fue que a partir de ese día sería mi problema. Pero no ha sido así, al contrario, ha sido una bendición”.

“¿Que si ha sido difícil?, por supuesto, los primeros meses y años fueron complicados”. Cuenta que en ese tiempo trabajaba en Tulancingo y tenía que llevarse a las niñas a su oficina en la presidencia municipal. “A veces regresábamos a Pachuca a las 11 de la noche, o una de la mañana”.

También estudiaba una maestría, “primero me dejaban llevarlas, pero eran muy inquietas, una ocasión tiraron una computadora y esa fue la última vez que las pude llevar”, recuerda Nabor con una sonrisa.

“Sherydan tiene el cabello rizado, era un martirio para ella y para mí no saber peinarlas, era de llorar cada vez que lo intentaba, me di por vencido y tomé un curso para poder hacerlo”.

Martín Flores se quedó con su hijo Yojan, también un divorcio fracturó su familia. Yojan tenía tres años, se quedaría con su mamá, sin embargo a sus 20, ella no tuvo el compromiso para cuidarlo, dice Martín. Yojan hoy cursa la carrera de Derecho.

La vida de un papá soltero es difícil, pero yo ya tenía 21 años y debía ser responsable, por lo que dejé la escuela y me puse a trabajar. Aunque Martín tenía el apoyo de su madre y a veces lo dejaba con ella mientras trabajaba, la educación y manutención debía darlos él.

Sin dudarlo Sherydan, Styvaliz y Yojan dicen que se quedarían con su papá; Martín y Nabor han sabido ser padre y madre de tiempo completo. Cocinar, lavar, planchar, atender una enfermedad o una decepción amorosa, son parte de su currículum.

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