Aguzan en Puebla el olfato contra el delito

Un grupo de 31 oficiales caninos integran el escuadrón de binomios especializados en la detección de drogas, armas de fuego y explosivos que operan en la ciudad de Puebla; cinco están a punto de jubilarse por 8 y 9 años de servicio en la SSP
El oficial José Luis Olvera y Ónix son el binomio perfecto, ambos realizan movimientos exactos en busca de sustancias prohibidas (FOTOS: OMAR CONTRERAS. EL UNIVERSAL)
16/06/2017
01:27
Edgar Ávila / Corresponsal
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Puebla

Los 31 oficiales se muestran inquietos. Se encuentran listos para entrar en servicio e ir en contra de los delincuentes y por eso no dejan de ladrar un solo instante. Son disciplinados, activos, fuertes, pero también juguetones y amorosos.

Dima y Otho (mejor conocido como El Señor Oso) son algunos de los agentes policiacos que pertenecen a la Unidad Canina de la Secretaría de Seguridad Pública del municipio de Puebla (SSP) y han sido duros e implacables contra el delito.

Los pastor belga malinois, pastores alemán, labradores y golden retriever forman parte del escuadrón de binomios especializados en la detección de narcóticos, armas de fuego y explosivos que operan en la ciudad de Puebla.

“Es un gusto y una satisfacción verlos salir a trabajar y que tal vez encuentren residuos, porque quien encuentra un residuo significa que está trabajando y, bueno, cuando hay decomisos grandes es como una cereza en el pastel”, afirma la encargada del área de entrenamiento de los canes, la policía primera Alejandra Rosas Martínez.

De 2014 a la fecha la Unidad Canina ha asegurado más de 200 kilogramos de marihuana y 882 piezas de LSD, entre otras sustancias ilegales, en operativos implementados en las centrales de autobuses, colonias y fraccionamientos.

Los oficiales caninos, junto con sus pares humanos, han realizado más de mil 800 remisiones a presuntos delincuentes, de las cuales 851 fueron a Juez Calificador y 739 al Ministerio Público.

Rosas Martínez se formó en la Policía Federal, donde también tuvo a su mando a agentes caninos entrenados en Estados Unidos y México, y desde hace un par de años es la encargada de capacitar al comando en la capital del estado de Puebla.

“Siento una gran responsabilidad, como si fueran mis hijos, llevarlos al veterinario, medicamentos, curaciones y que estén bien para entrar en servicio”, dice la oficial especialista en etiología canina, selección y origen del perro, higiene, salud, equipo y material de entrenamiento.

Dima y Otho, el ejemplo a seguir. La Unidad Canina del Ayuntamiento de Puebla cuenta con la certificación que otorga la Asociación Táctica de Operadores Latinoamericanos y el Curso de Especialización para Manejadores Caninos de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales de España.

Las últimas dos certificaciones corrieron a cargo de la US K9 Academy Police Dog Training Center, el Centro de Entrenamiento de Perros de Policía de Estados Unidos, una institución reconocida y galardonada internacionalmente con sede en Miami.

Uno de los oficiales emblema es Dima, una golden retriever de dos años y medio, especialista en detección de narcóticos y un ejemplo para el resto de sus compañeros en servicio.

“Es un ejemplar un tanto inquieto, que le gusta el jugueteo, muere por el juguete, no se sabe estar quieto, es travieso, pero le gusta inspeccionar todo, por más que uno quisiera tenerlo quieto, ya sabe que cuando sale de su jaula es ir a trabajar”, describe la entrenadora.

En la Central de Autobuses de Puebla, Dima logró uno de los aseguramientos más importantes, no por su tamaño, sino por lo complejo. Cocaína fue introducida en leche en polvo para bebés y envuelta en paquetes al alto vacío. “Es su mayor hallazgo”, recuerda Alejandra Rosas.

En la Unidad todos combaten el delito. De 2016 a 2017 se reporta, por ejemplo, el aseguramiento de dos rollos de tela en cuyo interior se almacenaban 45 kilos de marihuana; así como la detección de una maleta con 14 kilogramos también de marihuana.

El olfato de los oficiales detectaron en la Central de Autobuses a un hombre que portaba dos maletas con 383 pastillas de anfetaminas, 375 dosis de LSD, 16 kilogramos de marihuana y tres envoltorios con hachís.

Uno más de los policías caninos emblema es Otho, un pastor belga malinois de cuatro años y medio, conocido por sus compañeros humanos como El Señor Oso, por ser muy maduro y totalmente operativo.

“Es un perro que ha tenido muchos decomisos y hallazgos positivos en personas; le encanta inspeccionar a todas las personas… a veces vamos al veterinario y se la pasa oliendo a toda la gente”, dice su entrenadora.

El Señor Oso no sólo puede detectar un olor de marihuana a 10 o 15 kilómetros, sino que es quien mantiene a raya al resto de sus compañeros cuando tratan de portarse indisciplinados. “Él siempre está trabajando”, resume.

De los 31 oficiales caninos, cinco están a punto de ser jubilados por ocho y nueve años de servicio en la corporación. Se trata de Ónix, Glock, Tava, Luck y Cuervo, quienes dejarán el uniforme ante el desgaste físico que implica cuidar a los ciudadanos.

“Es como si estuvieran en una escuelita; ves que logran cosas. Por ejemplo, a pesar de que el decomiso en la leche no fue extragrande, sabes que es un logro el haberlo encontrado”.

El binomio perfecto. El labrador negro azabache permanece inmóvil al lado del oficial José Luis Olvera. Son el binomio perfecto: Ónix y José se mueven con demasiada facilidad por las maletas y por los recovecos de las paredes en busca de sustancias prohibidas.

Llevan tres años juntos, siendo policías y conocen sus movimientos exactos cuando realizan las búsquedas en maletas de viajeros, en bolsas de pantalón de hombres e incluso en los hoyos más recónditos.

“Es muy tranquilo, cuando necesita cariño lo pide y cuando decide trabajar hay que trabajar”, comenta José Luis de su compañero canino Ónix, gracias al cual su pequeña hija de cuatro años lo ve como el personaje central de la caricatura Patrulla de Cachorros.

Llevan poco tiempo integrando el binomio, pero el agente humano ve a futuro y se imagina al lado de Ónix cuando éste se haya jubilado, porque lo ama y constantemente le da alegrías con el aseguramiento de enervantes.

“Cuando decomisa, siento alegría, a veces no lo puedo creer, es mi mejor amigo que tengo ahorita y me ha dado oportunidades de crecer”, afirma el policía municipal.

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