Historia. “Cargar naranjas bajo 42 grados nos tumbó”

Leonardo Castillo, de 25 años, y sus compañeros son pizcadores de naranja, en el municipio citrícola de Padilla
Leonardo Castillo es pizcador en el municipio citrícola de Padilla. (ROBERTO AGUILAR)
20/05/2017
01:26
Roberto Aguilar / Corresponsal
Ciudad Victoria
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Leonardo Castillo, de 25 años, presume su fuerza y comenta que, al igual que a sus compañeros de trabajo, no le hace falta ir al gimnasio para estar musculosos. “Pero esta vez sí nos tumbaron; fue la temperatura de 42 grados que se registraba cuando cargábamos el camión con 20 toneladas de naranja. Me deshidraté y varios de mis compañeros comenzaron a vomitar”.

Leo y sus compañeros son pizcadores de naranja, en el municipio citrícola de Padilla. Desempeñan su trabajo diariamente a la intemperie, con temperaturas superiores a los 35 grados.

“El miércoles pasado, en una huerta del ejido Corpus Christi, como a las dos de la tarde me deshidraté, sufrí un golpe de calor y varios de mis compañeros comenzaron a vomitar”, relató Leonardo mientras se limpiaba el sudor.

Con domicilio en el poblado El Barretal, el joven explicó que su actividad inicia a diario a las 5:00 de la mañana.

“Para cargar un camión con 21 toneladas de naranja se necesitan unos 16 pizcadores y tres desechadores. Suben la herramienta al camión, los colotes y las escaleras; la chamba fuerte comienza como a las 9:30 de la mañana”, narró Leonardo.

Cuando los pizcadores comienzan a vaciar sus colotes con la fruta, a él como desechador le corresponde sacar las naranjas que están feas, manchadas o picadas, según como las quiera el comprador.

—¿Cómo fue el incidente que ocurrió el miércoles?

—Es que haciendo mi chamba, arriba, entre la naranja, no agarramos aire. Comencé a sofocarme y la verdad sentí feo, pensé que ya no la iba a contar”, recordó el joven.

Señala que su trabajo es extenuante. “Hay ocasiones que sí me dan ganas de rajarme. Pero cuando hay buena chamba me va bien, gano en promedio de 500 a 700 pesos”.

Entre los grupos o cuadrillas, quienes se ganan el respeto entre sus compañeros son los coloteros, ya que en su espalda cargan desde 60, 70 y hasta 80 kilos de naranjas.

Son los encargados de colectar la fruta en los colotes desde el árbol y pasarla hasta el camión y también tienen que trepar por una escalera.

Otro de los compañeros que se deshidrataron el miércoles, Luis, coincidió en que  primero se sintió sofocado y después vomitó.

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