Gobernador de Guanajuato pone en manos de Dios al estado

El gobernador Miguel Márquez dio una muestra de su vocación católica en la celebración por los 100 años de la aparición de la Virgen de Fátima
15/05/2017
01:45
Xóchitl Álvarez / Corresponsal
León.
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Gobernador de Guanajuato pone en manos de Dios al estado

El gobernador Miguel Márquez dio una muestra de su vocación católica en la celebración por los 100 años de la aparición de la Virgen de Fátima

 

El gobernador Miguel Márquez Márquez dio una muestra de su vocación católica en la celebración por los 100 años de la aparición de la Virgen de Fátima, donde expresó su consagración al Sagrado Corazón de Jesús e hizo un juramento a Dios.

“Yo Miguel Márquez Márquez, como gobernador del estado de Guanajuato, declaro este juramento delante de Dios, del pueblo y de María Santísima. Amén”, dijo ante más de tres mil fieles congregados en el Domo de la Feria.

“Entrego a Dios y a su divina voluntad todo lo que somos y todo lo que tenemos en este estado”, manifestó el panista en el acto encabezado por el arzobispo de León, Alfonso Cortés Contreras, la tarde de este sábado.

El evento se llevó a cabo con el lema “Todos Tuyos Madre Nuestra”. Las actividades iniciaron a las 9:30 de la mañana y concluyeron a las 20:30 horas. En la agenda del gobernador no estaba prevista su asistencia; sin embargo, se presentó después del mediodía.

En el altar, acompañado del alcalde de León, Héctor López Santillana, el gobernador tomó el micrófono a un paso del arzobispo: “Al hacer esta consagración de manera humilde reconozco y pido perdón por las fallas que he tenido en mi pasado. Le pido a Dios que nos apoye, que nos ayude a cambiar todo lo que no sea de él”, externó.

En la misa, el arzobispo exhortó a los asistentes a escuchar la palabra de Dios y hacer las oraciones “por la Iglesia, la paz en el mundo y en nuestro estado”. Pidió a Dios que bendiga al estado de Guanajuato y al municipio de León y de sus comunidades. “Que la paz de Cristo esté con nosotros y María Santísima sea siempre bendecida”, dijo.

En el lugar Márquez tuvo la oportunidad de saludar a más de uno de los sacerdotes que fueron sus compañeros en su época de seminarista, y a decenas de religiosos que se movieron de su lugar para tenderle la mano.

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