En Fresnillo, la fe no alcanza contra la violencia

La cifra de peregrinos que llegan al santuario de Plateros bajó 70% por la inseguridad
Plateros recibe a los visitantes con la siguiente leyenda: “Tierra de la fe y los milagros”; pero con ironía los pobladores señalan que ahora a Fresnillo le queda más la frase: “Tierra sin ley y de los sicarios”. Foto: Iván Stephens/EL UNIVERSAL
22/04/2017
01:25
Irma Mejía / Corresponsal
Fresnillo
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Por más de 200 años, el santuario de Plateros, donde se venera al Santo Niño de Atocha, se consideró el tercero más importante del país, sólo después de la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, y el de la Virgen de San Juan de los Lagos, en Jalisco, incluso, llegó a recibir hasta 2.5 millones de visitantes anuales. Desde hace cuatro años todo cambió; la inseguridad disminuyó en 70% el número de peregrinos que lo visitan. En Zacatecas, la fe no alcanza contra la violencia.

Un arco a la entrada de la comunidad Plateros recibe a los visitantes con la siguiente leyenda: “Tierra de la fe y los milagros”; pero con ironía los pobladores señalan que ahora a Fresnillo le queda más la frase: “Tierra sin ley y de los sicarios”, pues desde hace 10 años el crimen organizado llegó a la región. Hace cinco la aparición de grupos antagónicos que disputan la plaza provocó una escalada de violencia.

Como resultado, ahora Fresnillo encabeza casi todos los indicadores de inseguridad en la entidad. De acuerdo con datos del Semáforo delictivo 2017, en los tres primeros meses del año Fresnillo liderea las cifras de homicidios (30), robo a vehículo (148), robo a negocio (20), lesiones (65). El municipio presenta números rojos en siete de los ocho indicadores que mide el semáforo; en delitos como extorsión, robo a casa a habitación y violación ocupa el segundo sitio a nivel estatal.

La situación en este municipio minero ha llegado a tal punto que hasta autoridades eclesiásticas han tratado de mediar la disputa. Carlos Delgado, uno de los cinco sacerdotes asignados a este santuario, ha hecho un llamado a los integrantes de los grupos delincuenciales, “para que se reconviertan y sean personas de paz”.

La disminución de peregrinos por la violencia ha puesto en riesgo la subsistencia del santuario. No sólo se trata de un tema de fe, la disminución ha impactado en la recepción de las limosnas o donaciones de sus feligreses que ayuda para cubrir los costos del agua y la energía eléctrica.

“A ellos les quiero decir que Dios los ama, que así como ellos han cometido una falta al desviarse de los mandamientos de Dios y se van llevando por las cosas malas de este mundo, los invito a reflexionar y piensen que Dios nos ha creado para ser personas de paz y de bien”.

Al parecer, a los grupos delincuenciales no les ha llegado el mensaje.

 

Menos visitas, menos comercio

El santuario de Plateros se ubica a sólo cinco kilómetros de Fresnillo. Esta separado de ese municipio sólo por el trazo de la carretera México-Ciudad Juárez. Alrededor del santuario se concentran aproximadamente 400 locatarios que sólo tienen como fuente de ingreso el dinero que llega con los visitantes. Muchos de ellos lamentan que desde que azotó la inseguridad a Fresnillo no han logrado recuperar sus ganancias por las ventas.

Alberto Rodríguez, de 34 años, quien trabaja en un negocio familiar de carnitas, comenta que al paso del tiempo se acostumbró a saber que en Fresnillo hay grupos delincuenciales, lo que trajo mala fama al lugar y generó que disminuyeran los visitantes y las ventas.

Cuando la afluencia de visitantes al santuario es alta, Alberto logra vender hasta 250 kilos de carnitas al día. Luego de la disminución de visitas por la inseguridad, las ventas se han desplomado hasta sólo vender 40 kilos a la semana. Alberto dice que no ha logrado igualar sus ganancias con las que tenía hace unos seis años. Para poder cubrir sus gastos, ahora Alberto también acude a tianguis a vender su mercancía.

Otros comerciantes coinciden. Jesús Espinosa, quien vende artículos religiosos de fantasía, también ha resentido las pocas visitas. Dice que en más de 40 años que lleva en su negocio afuera del santuario, nunca había tenido “tan malas ventas”. Eduardo “N” explica que casi a diario se escucha que hay un ejecutado. “Dicen que se matan entre ellos, pero sigue la inseguridad”.

Para Alfredo Moreno, de 23 años, quien ha trabajado durante 10 años en diferentes locales de Plateros, el problema es el miedo de la gente. Dice que aunque la inseguridad afectó las ventas, asegura que la situación de violencia ha disminuido, pero el temor continúa. “El problema es que no hay la misma inseguridad, pero por el temor que infunden las redes sociales sólo crea la mala fama y hace tener una mala percepción”.

Las cifras oficiales le dan la razón. De acuerdo con datos del Inegi, en el tercer mes del año, Fresnillo figura entre las cinco localidades con mayor porcentaje de personas que consideran que vivir en su ciudad es inseguro, pues nueve de cada 10 personas que fueron entrevistadas así lo creen, lo que representa un 91.3%. Con ese procentaje, este municipio zacatecano sólo se coloca debajo de Ecatepec, en el Estado de México; Villahermosa, Tabasco; Chilpancingo, Guerrero, y la región norte de la CDMX.

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