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Secretario que se dejó llevar

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En la foto: Ernesto Ávila Valdez, secretario de Salud de Chihuahua (ARCHIVO. EL UNIVERSAL)
21/04/2017
01:54
Corresponsales de EL UNIVERSAL
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Secretario que se dejó llevar

Nos comentan que el secretario de Salud de Chihuahua se sirve con la cuchara grande, pues el doctor Ernesto Ávila reconoció que en diciembre pasado se otorgó un bono por más de 100 mil pesos, sin tener derecho a esa prestación, ya que sólo tenía tres meses en el cargo. Cuando la prensa local le preguntó el motivo para aceptar tal cantidad que corresponde a más de un mes de su sueldo simplemente respondió: “Me dejé llevar”. Don Ernesto aclaró que devolvió el dinero y que él mismo pidió a la Contraloría que revise el caso; aunque, se comenta, debió negarse a recibir el recurso desde un inicio, pues, además, la dependencia presenta problemas financieros.

En total fueron 25 los mandos medios y altos de dicha dependencia quienes obtuvieron el bono, aunque en algunos casos fue de 25 mil pesos. Así, nos aseguran, la austeridad en la entidad no es prioridad para todos.

 

Busca cobijo de Morena para su hijo

Nos dicen que Fernando Elizondo Barragán, hasta hace unos días coordinador Ejecutivo de la Administración Pública de Nuevo León, impulsa a su hijo, Fernando Elizondo Ortiz, para lograr un escaño en el Senado bajo el cobijo de Morena. Sin embargo, nos platican, simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, líder de ese partido, no ven con buenos ojos que los dos ex panistas pretendan ganar posiciones con su bandera, pues tienen mínima identificación con su plataforma política. Para muestra, nos recuerdan que en 2006, cuando don Fernando fue candidato a senador, decía a la gente que si AMLO llegaba a la Presidencia les quitaría sus propiedades debido “al socialismo” que promulgaba. Al parecer, nos dicen, el ex funcionario se acomoda según los tiempos electorales.

 

¿El fin justifica los medios para jefe policiaco?

La confrontación entre la policía de Guadalajara y la fiscalía de Jalisco por la actuación de elementos municipales que trabajaban encubiertos y golpearon a un presunto delincuente durante una detención puso nuevamente a debate la permanencia del jefe de los uniformados tapatíos, Filiberto Ortiz, el comandante con mayor número de señalamientos ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, muchos de ellos por tortura. En su historial, nos recuerdan, está la represión en 2004, contra jóvenes que protestaron durante la Tercera Cumbre de Jefes de Estado de América Latina; después fue acusado de tener una policía secreta en Ocotlán cuando fue director de esa corporación. Aunque, nos hacen ver, para el comisario de Seguridad de Guadalajara, Salvador Caro, el fin justifica los medios y lo importante son los resultados que don Filiberto da.

 

Panista ve corrupción en el ojo ajeno

David Galván Cázares, líder del PAN en Sonora, dijo que la detención de los ex gobernadores de Veracruz y Tamaulipas demuestra el rostro cultural corrupto del tricolor, y en ese tenor pidió que se aplique la ley para que esto no se reduzca a un “show mediático electoral”. Sin embargo, a don David, nos platican, se le olvida que el ex gobernador de su partido, Guillermo Padrés, enfrenta un juicio por el presunto desfalco de 32 mil millones de pesos a las arcas del estado. Quizá, al dirigente blanquiazul le cuesta aceptar que gente de su partido forme parte de la lista de ex mandatarios en desgracia.

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