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“En 2016 mataron a 15 choferes”

En Chilpancingo la disputa entre los grupos criminales está centrada en el control de la sierra
(JOSÉ HERNÁNDEZ. EL UNIVERSAL)
21/04/2017
02:19
Arturo de Dios Palma
Chilpancingo
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Cuando cae la noche, hay zonas de la ciudad a las que los taxistas pueden entrar, pero no saben si podrán salir.

“La zona poniente es súper peligrosa, ¿qué lugares? por donde está la Universidad Sentimientos de la Nación, la colonia del PRI hacia la del PRD, por donde está el aeropuerto, ¿por qué? Porque son la salida natural a la Sierra”, explica Apolinar Segueda, el dirigente de la Unión de Transportistas Democráticos (UTD).

En Chilpancingo la disputa entre los grupos criminales está centrada en el control de la sierra, quien la controla adquiere el opio y quien lo tiene cuenta con el dinero. “A los compañeros se les recomienda que en la noche no vayan a esa zona. Y si lo hacen que pidan una credencial de elector, que no vayan solos, que se conecten al radio de la base. Lo más seguro es negar el servicio en horas de riesgo”.

De acuerdo con la fiscalía local, Chilpancingo es disputado por tres grupos criminales: Los Rojos, Los Ardillos y el Cártel de la Sierra. Esta disputa tocó a los transportistas. El Consejo del Autotransporte denunció que en 2016 el crimen organizado quemó 30 camionetas y 15 transportistas fueron asesinados. Aunque Segueda Dorantes reconoce que entre los choferes hay quienes participan con el narco, la mayoría, asegura, son personas que están vulnerables. Por eso, afirma, tienen prohibido aceptar gratificaciones extras al pago de la dejada.

“Hay un caso de un chofer que fue a dejar a un pasajero a Chilapa. Lo agarraron con una bolsa que el pasajero le echó en la cajuela. Ahorita lleva dos años encarcelado sin sentencia. Al pasajero ni siquiera lo detuvieron”.

El 4 de octubre, sobre el libramiento a Tixtla, un hombre le hizo la parada a un auto de la ruta Chilpancingo-Tixtla. Junto al hombre se subieron otros tres. Cuando llegó al kilómetro 4, los sujetos bajaron a lo pasajeros y les pidieron sus pertenencias. Dos estudiantes de Ayotzinapa se resistieron y les dispararon en la cara. A otro hombre le dieron un balazo en el cráneo y murió en el hospital. Esos mismos hombres huyeron a la colonia Ampliación Revolución e intentaron detener una combi de la ruta Reforma-Mercado, como no se detuvo, le dispararon. Ahí murió el chofer Marco Organista por heridas en el pulmón, hígado y en tórax.

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