El hombre más obeso del mundo baja 170 kilos

En noviembre de 2016 médicos reportaban que Juan Pedro pesaba 590 kilos; ahora ha perdido más de 100 kilos gracias a una rutina de ejercicios y podrá ser candidato a una reducción gástrica
Aunque los cambios en su cuerpo aún no son visibles, se trata del primer peldaño para que el joven de Aguascalientes bajé más de 500 kilos. Foto: Especial
29/03/2017
00:20
Raúl Torres / Corresponsal
Ciudad de México
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Con un peso de 590 kilos, sus médicos certificaron en noviembre de 2016 que este joven de Aguascalientes era “el hombre más obeso del mundo”. Ahora, Juan Pedro ha comenzado un camino arduo por recuperar su vida.

Durante seis años, Luis Pedro pasó la vida postrado en una cama, encadenado por su propio cuerpo y observando el paso del tiempo a través de una pequeña ventana. 

Hace siete meses, Juan Pedro contó a EL UNIVERSAL que cuando tuviera 100 kilos menos podría ser sometido a una cirugía en un hospital del IMSS de Guadalajara, con la cual mejoraría su calidad de vida.

Hoy está en condiciones de dar el siguiente paso, pues ha perdido 170 kilos siguiendo una rutina de ejercicios y una dieta basada en pescado, carne y verduras que su madre le prepara "religiosamente". Lo que sigue es la primera de dos operaciones que por si mismas no representarían mayor complicación, pero las condiciones de su cuerpo, debido a su peso, multiplican la posibilidad de que algo salga mal.

Aunque los cambios en su cuerpo aún no son visibles, se trata del primer peldaño para que Juan Pedro bajé más de 500 kilos y logré un peso de 80, un proceso que tomará como mínimo dos años.

El logró no ha sido sencillo. La pérdida de peso ha sido alcanzada sólo con dieta y ejercicio; lo que requiere un plan alimenticio que en promedio cuesta mil 200 pesos a la semana. Además, se ha topado una y otra vez con indiferencia de instituciones médicas, como el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, dependencia que, dice, no le brindó ninguna ayuda.

El doctor José Antonio Castañeda Cruz, quien encabeza al grupo de 15 médicos que atienden a Juan Pedro Franco lo explica: “la probabilidad de que algo se complique en la cirugía es de 3%, pero los riesgos derivados de la misma obesidad elevan las probabilidades de complicación a 60% o 65%; lo que nos preocupa es su corazón por la anestesia, es un estrés quirúrgico al que se somete al paciente y al entrar al trauma de la anestesia se desencadenan una serie de hechos que pueden generar incluso enfermedades que causen la muerte”, dice.

Sin embargo, considera que si no se le hace absolutamente nada a Juan Pedro, es un candidato a una muerte temprana.

“Se ha vigilado su corazón, se le han hecho electrocardiogramas, está tomando medicamento y su presión está controlada, aunque no está al 100%, está en condiciones adecuadas para realizar la cirugía”, afirma el médico.

El próximo 9 de mayo Juan Pedro ingresará al quirófano para la primera de las dos cirugías que implican su tratamiento; se ha preparado una camilla y equipo especial por su tamaño y el doctor Castañeda indica que la intervención no durará más de 15 minutos. La operación se llevará a cabo en el Hospital Jardines de Guadalajara y su costó será cubierto por la clínica Gastric Bypass México.

La primera intervención será una reducción gástrica, un método poco invasivo que reducirá su estómago entre un 70 y 80% y que, de funcionar, permitiría a Juan Pedro perder otros 200 kilos en aproximadamente 6 meses. Posteriormente se someterá a bypass gástrico, con el cual una parte de los nutrientes consumidos no serán absorbidos por su organismo.

Juan Pedro conoce los riesgos de la operación, pero dice estar confiado, no tener miedo: “el miedo lo tenemos que dejar a un lado, si no me atiendo moriría y si me atiendo puede venir una complicación, pero confío en que esto no pase”.

Recuerda que durante los últimos 9 años estuvo solicitando ayuda, primero a las autoridades de su natal Aguascalientes (que lo ignoraron) después a quien fuera, hasta que Castañeda Cruz y su equipo aparecieron: el acuerdo es que ellos se harían cargo del tratamiento y Juan Pedro y su familia de solventar su estancia y alimentación en Guadalajara.

Su caso, asegura el joven, no es aislado. Dice que otros en su misma situación han muerto por falta de apoyo; su médico comparte esa impresión.

“En México no estamos preparados para este tipo de casos, seguimos ocupando los primeros lugares en obesidad y creemos que casos de obesidad extrema son aislados porque muchas veces son personas que no salen de su casa y están condenados a morir pronto”, sostiene.

cev 

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