Un arca de Noé rescata náufragos en Oaxaca

La pequeña embarcación, que lleva ese nombre, zarpó como todos los días en busca de buena pesca, pero con una recomendación especial desde hace una semana: localizar a tres pescadores que naufragaron por el mal tiempo el pasado 13 de marzo
Foto: Roselia Chaca / EL UNIVERSAL
21/03/2017
20:45
Roselia Chaca / Corresponsal
Huatulco, Oaxaca
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El Arca de Noé zarpó alrededor de las 9 de mañana de la playa de San Agustín en la zona costera de Oaxaca. Al mando iban Luis Ernesto y Jorge, jóvenes pescadores de 19 años. Partieron como todos los días en busca de buena pesca, pero con una recomendación especial desde hace una semana: localizar a tres pescadores de Huatulco que naufragaron por el mal tiempo el pasado lunes 13 de marzo.

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Restos de una bolsa negra de plástico atada a una delgada vara de madera se dejaron ver a cinco millas del Arca de Noé, pequeña embarcación de un motor y marcado con la matricula 20010222138.

Luis Ernesto y Jorge estaban atentos a la red que habían tendido cuando divisaron la bandera, no era una señal cualquiera, a su corta edad sabían que era una llamada de auxilio, habían localizado a Martiniano, Pedro y Obed.

Gritaron, brincaron y agradecieron la buena fortuna de localizar a los tiburoneros. Activaron el motor y a toda velocidad llegaron hasta la lancha Playa Mar II. Los encontraron vivos pero muy deshidratados. Apenas y articularon palabras de agradecimiento, el agotamiento físico había hecho estragos. En el Arca de Noé se desvanecieron, estaban a salvo después de nueve días en el mar.

"No podemos creer que tuviéramos suerte. Ni los aviones ni las lanchas, nosotros los localizamos. Desde el primer día de la búsqueda nosotros salíamos a pescar pero también los buscábamos. Todos los buscaban. Estaban tranquilos en la lancha, apenas y hablaban. Los subimos y en el camino nos topamos con otra lancha que los andaba buscando y los entregamos. Fue emocionante encontrarlos. Es la primera vez que nos pasa algo así. A todos nos puede pasar, perdernos en el mar pues, es el riesgo” , narró con timidez Luis Ernesto en la dársena de Santa Cruz, donde fue recibido como héroe por los pescadores de la zona.

Así como llegaron a la dársena, discretos, Luis Ernesto y Jorge se retiraron, antes cargaron bidones de gasolina que los pescadores les regalaron en agradecimiento. Después de los abrazos y los apretones de manos, corrieron hacia el Arca de Noé y desaparecieron en el mar, el día de pesca aún no terminaba.

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El capitán Martimiano Nava Pacheco conoce bien su oficio. De los 42 años que carga sobre el cuerpo rojizo, más de la mitad la ha pasado en el mar pescando tiburones. Sabe leer el cielo y las olas, así que ese lunes 13 de marzo el tiempo le decía que podía zarpar sin problema con sus compañeros, el primer marinero Pedro Cosme y el segundo marinero Obed Jiménez Martínez, pero no contaba con una falla técnica de su lancha Playa Mar II.

Lea la historia completa mañana en nuestra versión impresa.

afcl

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