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La música que une las fronteras

Bene Medina, representante del género popular texano, dice que el arte y la cultura han hermanado a Texas y México
Con más de 65 discos grabados, un amplio repertorio que incluye desde polkas y shotices hasta canciones rancheras, norteñas y boleros, el acordeonista Bene Medina, de 78 años, puede considerarse como un artista completo y binacional (IVÁN STEPHENS)
24/02/2017
02:07
David Carrizales / Corresponsal
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Adiferencia de la división que busca remarcar el muro de Donald Trump, por generaciones el arte y la cultura musical han borrado las fronteras, hermanando a las comunidades de Texas y México, platica Bene Medina, un estadounidense de ascendencia mexicana, que es considerado como uno de los íconos de la música popular texana. 

Nacido hace 78 años en Bronswille, Texas, Bene piensa que la música texana es el equivalente de la la norteña mexicana, pues ambas se basan en el acordeón, el bajo sexto, el contrabajo y la batería.

Este latino septuagenario sabe de lo que habla. Es fundador y líder del Conjunto Águila y lleva en su automóvil un acordeón nuevo, valuado en 6 mil dólares, que le regaló la empresa fabricante para que la promocione.

“Yo empecé a tocar cuando estaba en la high school, a los 12 o 13 años; ya como profesional me tocó acompañar a Lidia Mendoza, una artista que estuvo pegando en México, a Rita Vidaurri, a Beatriz Llamas”. 

Con más de 65 discos y un repertorio, que incluye desde polkas y shotices hasta rancheras, norteñas y boleros, Bene puede considerarse como un artista binacional. Cuenta que entre 1967 y 1971 tocó en el Night Club Ranch y otros salones, con dos de las principales agrupaciones de la música norteña de la época, Los Rancheritos del Topo Chico y Los Gavilanes, de Juan Torres y Salomón Prado.

Como representante de la comunidad latina, Bene ha participado en eventos oficiales y tocado para presidentes estadounidenses. “Dos veces toqué para el presidente Clinton en Houston, y San Antonio, Texas, y me invitó a la Casa Blanca, sin embargo, no pude ir porque estaba trabajando”.

Bene Medina reconoce que la música de banda estilo sinaloense ha desplazado mucho a la música texana y regional norteña, por eso bromea “vale más que nos retiremos, sobre todo los que estamos viejos”, pero ya en serio considera que su género musical nunca pasará de moda.

Con 65 años de carrera Bene Medina se muestra satisfecho. Además de interprete, el músico ha compartido sus conocimientos a varios alumnos que tienen años de tocar profesionalmente y han marcado su propio camino en el mundo de la música.

Integración y música. En el Market Plaza, un mercado que se localiza en el centro de San Antonio, existe un grupo de personas que ha encontrado en sones jarochos y jaliscienses el vehículo ideal para comunicar, bailando, un mensaje de amistad y alegría.

Se trata de la Compañía Ballet Folclórico Festival, coordinada por Bruce González e integrada por estadounidenses de ascendencia mexicana, y que lo mismo recibe a niños o adultos, y cuyo mensaje de inclusión se refleja en una de sus participantes: una pequeña niña de predominantes rasgos de raza negra.

Es domingo por la tarde. Un mariachi interpreta El son de la negra, mientras Denis Medina anima el ambiente. Lo hace en inglés, pero ataviado con un traje de charro. Mientras la canción suena, Denis explica a los turistas cuál es el objetivo del grupo, que el próximo 19 de octubre cumplirá 25 años. “Somos una compañía de baile basada aquí en San Antonio, y el propósito es sencillo, traer la amistad, lo bonito de la cultura mexicana a todo el público de todas edades y de todas partes; también estamos celebrando nuestra propia herencia: aunque somos nacidos aquí, somos de origen mexicano, y queremos traer más entendimiento al público”, señala Medina, en un español a ratos difícil de entender.

Como la mayoría de los que escuchan a Denis son estadounidenses, el hombre explica que “las presentaciones están en inglés, para que el público entienda, pero la música y los pasos son completamente mexicanos”, agrega sonriente.

Reivindica sus raíces. “Soy mexicano en quinta generación, tuve dos abuelas nacidas en México, pero mis dos bisabuelos nacieron aquí, en Texas. Pertenecemos a esta tierra por muchos años, más que la mayoría, yo creo”, continúa Denis Medina.

Cuando se le pregunta a Denis sobre la postura de Trump hacia los mexicanos, se muestra apenado. Dice que están rezando para que “pleito” se termine pronto, pero expresa que aquí, en San Antonio, todo es distino. “Nosotros le damos la bienvenida a todo el mundo”, afirma.

—¿Qué siente por todo lo que está pasando con la política migratoria del nuevo gobierno?

—San Antonio es único, aquí celebramos todas las culturas, además no podemos olvidar la influencia mexicana, está en todas partes.

En el mercado en el que Medina habla en inglés sobre sus raíces mexicanas hay un local que podría venir del otro lado de la frontera. Se encuentra sólo a unos pasos de las personas que bailan y lo mismo se puede encontrar molcajetes para salsas que palos para echar tortillas de harina entre banderitas mexicanas. Pero, como si trataran de confirmar las palabras de Denis, en otros puestos se pueden conseguir objetos que hablan de la cultura estadounidense, como camisetas y afiches de los equipos deportivos texanos de basquetbol y futbol americano.

Cultura e integración. Rose Peña es una mujer chaparrita de cuerpo delgado. Tiene la piel rojiza y los ojos verdes. A punto de retirarse a descansar después de su participación en el ballet, cuenta sobre sus orígenes. Dice que uno de sus bisabuelos peleó a lado de Gerónimo, un líder apache, mientras que otro de sus ancestros vino de España, y llegó a Texas, luego de atravesar todo México, desde Yucatán.

Rose es una muestra de la estrecha relación entre México y Estados Unidos, un nexo que no sólo es racial, sino que ha encontrado en la música uno de sus principales sustentos. Bene Medina ha sido protagonista de esa integración.

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