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Regresar por temor a Donald Trump

Tras las victoria del magnate, migrantes centroamericanos piden volver a México; otros buscan llegar a EU pese a las amenazas de deportación
Después de vivir en Estados Unidos con su madre, Jorge decidió pedir que lo deportaran hacia México; piensa que el país puede darle un mejor futuro a sus hijos (GUADALUPE LÓPEZ. EL UNIVERSAL)
19/02/2017
01:58
GUADALUPE LÓPEZ
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Huehuetoca, Estado de México

Con una botella de agua y una mochila casi vacía en sus hombros, Jorge camina por las vías donde pasa el tren conocido como La bestia en busca de una nueva esperanza. Originario de Honduras, decidió dejar Nueva York para asentarse en México luego de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Hace cuatro años viajó como indocumentado para darle una mejor vida a sus hijos quienes permanecen en su país de origen. “Fui por un mejor futuro pero con esta nueva administración, decidí regresar a mi país, luego pensé quedarme en México”, narra a EL UNIVERSAL.

Para Jorge de 37 años, quien era taxista en Nueva York y tenía ingresos por mil dólares semanales, vivir en México es mejor que regresar a Honduras, por diversas problemáticas como el llamado “impuesto de guerra” que cobran las pandillas a los comercios y va de 200 lempiras hasta el total de las ganancias. “Es como trabajar para otros”, comenta.

El centroamericano dejó a su madre en Nueva York, quien no quiso regresar por estabilidad económica. “Fui a la oficina de migración y voluntariamente les dije que me quería regresar, pero no hacia mi país, sino a México. Me dieron el boleto de avión y llegué a la capital”.

Según estadísticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EU (ICE), en 2016 se deportaron a 240 mil 255 personas, de ese total México encabeza la lista con 62.4%, es decir 149 mil 821 deportados. Mientras que Guatemala, Honduras y El Salvador se encuentran en segundo, tercero y cuarto lugar, respectivamente. La mayor parte de los centroamericanos repatriados fueron detenidos en Texas y Arizona.

En México, las entidades con mayor registro de detenciones de migrantes centroamericanos fueron Chiapas y Veracruz. Entre 2010 y 2014 los dos estados captaron 60% de las detenciones del total nacional. Más de 80% del flujo de migrantes, tanto hombres como mujeres, estuvieron detenidos hasta siete días.

La estancia de Jorge en Nueva York fue complicada puesto que aunque domina el inglés y aprendió oficios, el riesgo de ser deportado y el racismo fue a lo que estuvo expuesto día a día. “Es una vida de estar escondido, trabajar y estar huyendo, tienes que estar ‘agachadito’, siempre cuidándote de la migra. Con este nuevo presidente las cosas se van a poner más difíciles”.

A su llegada a México, Jorge estuvo 48 horas en la Casa del Migrante San Juan Diego, en Huehuetoca, Estado de México, ahí conoció a una persona a quien él nombra como “un buen amigo” y dio un hogar temporal, además de tener la oportunidad de trabajar.

Luego de su experiencia en la Unión Americana y ahora en México, el hondureño tiene una opinión distinta sobre los mexicanos y estadounidenses: “El concepto que tengo del mexicano es que es bondadoso, respetuoso, religioso, es educado. Aprendí que el mexicano dice: ‘Por favor’, ‘gracias’, ‘Dios te bendiga’, ‘que te vaya bien’; y mi concepto del estadounidense es que cuando te montas en el Metro te pisa el pie y hasta después te pide permiso para pasar, es maleducado”.

El objetivo actual de Jorge es regularizar su situación migratoria en México para poder traer a sus hijos y brindarles una mejor vida de la que tienen en su país. “Tengo una niña de siete y un varón de cuatro años, quiero traerlos para darles una buena educación”.

Arriban a la Unión Americana. Ante los señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de realizar deportaciones masivas de indocumentados para algunos de ellos el deseo de llegar aún no está trunco.

El guatemalteco, Darwin Mejía, está de paso por México en su camino hacia Estados Unidos, viaja con un grupo de centroamericanos y dice no hay motivos para temer. “Es difícil la expulsión de todos los migrantes, porque la base está formada por el trabajo duro que ningún estadounidense quiere hacer. La misión es complicada, pero es más grande el deseo de llegar”.

A sus 30 años, Darwin sabe que durante su camino se puede enfrentar a robos, secuestros, extorsiones y hambre; sin embargo, son riesgos que quiere correr para llegar al país donde cree se puede trabajar a cambio de un buen pago y un buen trato.

“Los gringos no son malos, la mayoría de personas nos dan trabajo porque saben que somos buenos, el trabajo que hacemos no lo va a hacer un estadounidense, ni un moreno, porque la mayoría son haraganes, nosotros no”, dice. Junto con Darwin viaja Julián Salgado quien dejó Honduras por el anhelo de pisar suelo estadounidense por cuarta vez. “No me quiero quedar, sólo quiero estar el tiempo necesario para juntar para un negocio, porque hice mi casa. Vivir en EU no me gusta, me gusta mi país, pero nos vamos por algo”.

En las experiencias pasadas de Julián en Estados Unidos, no estuvo presente la discriminación por su color de piel.

“Es cierto lo que dicen, es racista, y pues todavía no llego para saber cómo están las cosas. Hay varias teorías, sólo lo sabré estando allá”.

Aunque acepta tener temor, el hondureño está decidido a enfrentar los riesgos por su paso en el país y sus esperanza para cruzar la frontera está puesta en la actividad llamada “ponerse la mochila”. “No sé si ha escuchado de las personas que cargan mochila, ésta contiene marihuana, lo hacen las personas que no tenemos apoyo para que nosden dinero, para que nos lleve un coyote nos trasladamos de otra forma para que nos puedan pasar gratis”.

Su destino final es Arizona, EU, y para poder llegar tiene planeado trabajar un par de semanas en territorio mexicano.

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