Zipolite, bienvenidos a la única playa nudista

Ofrece 2 km de playas semi vírgenes para descansar; gastronomía conjuga tradición indígena y aportes europeos
En Zipolite no hay resorts de cinco estrellas ni hoteles con cientos de habitaciones, uno puede maravillarse con la gran dimensión del mar oaxaqueño. Está incrustado entre dos acantilados en el corazón de Puerto Escondido y Huatulco (ROSELIA OROZCO)
24/12/2016
01:20
Fernando Miranda
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Lo primero que tienes que saber de Zipolite es que no hay cajeros automáticos. No hay resorts de cinco estrellas ni hoteles con cientos y cientos de habitaciones. Tampoco encontrarás antros suntuosos con cocteles multicolores y fiestas donde no se acaba el tequila. No existe nada de eso; sin embargo, una vez que llegues a esta playa y admires el mar oaxaqueño, va a ser muy difícil que te arranques de aquí. ¿La razón? Zipolite es la única playa pública oficialmente nudista del país.

Zipolite es un pequeño pueblo costero en el litoral del Pacífico mexicano. Se ubica a 230 kilómetros de la capital oaxaqueña y a tres kilómetros de Puerto Ángel, otro destino predilecto de la zona. Se encuentra incrustado entre dos acantilados, justo en el corazón de la faja que va de Puerto Escondido a Huatulco y que algunos les ha dado por llamar la Riviera Oaxaqueña.

El origen del nombre de este lugar de ensueño se ha perdido con el tiempo. Algunas versiones apuntan a que se trata de una variante de alguna lengua indígena que quiere decir “lugar de caracoles” o “playa de los muertos”, pues las voces de antes narran que los pobladores zapotecas enterraban en estas playas a sus muertos. Cualquiera de las opciones ayuda a entender el misticismo que rodea a estas playas donde la vida se alarga.

Si la naturaleza nudista de Zipolite no te parece suficiente motivo para agarrar las maletas en este instante, y más bien buscas tranquilidad y descanso, ésta también es tu mejor opción. Aun cuando lleva más de 50 años como un destino internacional, Zipolite se ha mantenido fiel a su herencia hippie. El poblado parece detenido en el tiempo, pues ofrece a los visitantes una experiencia de aislamiento y contacto con la naturaleza en sus dos kilómetros de playas semi vírgenes que conservan ese aire de armonía con el mundo.

Si bien, el lugar es para turistas que buscan alejarse de la estruendosa vida en los núcleos urbanos, los lugareños señalan que el turismo varía en cada época del año.

Detallan que durante la época decembrina el turismo que llega a Zipolite es principalmente nacional, pero en enero comienza el arribo de turistas internacionales, principalmente de Canadá, quienes viajan hasta las cálidas aguas del Pacífico para huir del invierno de su país.

En lo que se refiere a gastronomía, seguro que no te irás decepcionado. Zipolite tiene la particularidad de reunir la tradición indígena con los aportes europeos, dando como resultado una cocina que no encontrarás en otro sitio. Entre los platillos que no te debes perder está el escabeche de pescado, el cual se prepara con pescado asado desmenuzado, cebolla, jitomate y chiles. Agarra tu hamaca y tu mochila porque Zipolite te está esperando.

 

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