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La madrugada de ayer fue encontrado sobre la Autopista Siglo 21, el cuerpo acribillado de Carlos Alberto Rosales Mendoza El Tísico, principal fundador de La Familia Michoacana, junto con tres de sus más cercanos operadores, informó la Procuraduría General de Justicia del estado de Michoacán.

El hallazgo se registró a la altura de la caseta de Santa Casilda en el municipio de Gabriel Zamora, a poco más de una hora de que habitantes del vecino lugar de Úspero y autodefensas reportaran una reunión de capos, seguido de al menos tres balaceras.

El Tísico, al igual que los otros tres ejecutados, presentaba huellas de tortura a la hora de ser encontrados a 150 metros de la caseta de Santa Casilda, donde regularmente tienen una base de vigilancia las fuerzas federales.

Incluso, de acuerdo con las imágenes en poder de EL UNIVERSAL, algunas de las víctimas fueron cercenadas en algunas de sus extremidades y otras que les fueron desprendidas.

A decir de la dependencia estatal, si bien las cuatro personas presentaban heridas producidas por disparos de arma de fuego, la procuraduría infiere que Rosales y sus colaboradores “fueron asesinados en otro lugar, pues no se encontraron indicios balísticos en el sitio del hallazgo”.

De acuerdo con la procuraduría, el cuerpo de Carlos Rosales fue identificado y reclamado por dos de sus hijos. También fueron reclamados los cadáveres de dos más de los ejecutados, se trata de Adrián Medina El Chihuán y Miguel Aguilera apodado el Perro Pinto.

La PGJE agregó que solamente falta que sea reclamada una cuarta víctima, que responde al nombre de Alberto Espinosa Barrón La Fresa.

A decir de las fuentes consultadas de la región, El Tísico fue invitado por líderes de otros grupos armados a una reunión en el rancho conocido como Las Cortinas del municipio de Parácuaro, donde más tarde se escucharon varios disparos.

En ese sentido, relacionaron los disparos con la muerte de Rosales y tres de sus allegados, a quienes horas antes vieron transitar por el lugar donde denunciaron la reunión de capos.

El alcalde de ese municipio, Noé Zamora Zamora, entrevistado por este diario, reconoció que si bien no tenía detalles de los enfrentamientos, sí podía confirmar su existencia, porque “de que hubo, hubo”, señaló.

“Yo nada más sí sé que hubo un enfrentamiento de Úspero para abajo, ya fueron los militares y sí encontraron rastros de que sí hubo un agarre, pero no encontraron nada, ni muertos, ni heridos, nada”, agregó Zamora.

El presidente municipal de Gabriel Zamora advirtió, incluso, que de confirmarse los enfrentamientos el municipio volvería a estar en un foco rojo de inseguridad.

Sin embargo, más tarde el mismo alcalde declaró: “Acabo de hablar con el procurador y él me dice que no, que en mi municipio no pasó nada, que ellos saben que fue en otro allá por Apatzingán, que hubo una fiesta, salieron mal entre ellos y cada quién se llevó los heridos”, expuso.

Al respecto, la Procuraduría General de Justicia del estado de Michoacán no descarta ninguna línea de investigación en torno a este suceso en el que fue asesinado Carlos Alberto Rosales Mendoza El Tísico y tres de sus más cercanos colaboradores.

El hallazgo de los cuerpos generó una intensa movilización policial en la Tierra Caliente, por lo que fuerzas federales resguardaron por varias horas la zona donde fueron abandonados los cadáveres y posteriormente las instalaciones del Servicio Médico Forense de Uruapan.

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