Liberan a ex empleada de Padrés tras 4 años

Gisela Peraza fue acusada de robo por el gobernador. La señalaron del hurto de 3 mdp y 400 mil pesos en joyas
La mujer, quien cuidó de los hijos del servidor público por nueve años, estuvo recluída en el Cereso de Hermosillo; afirma que varias veces la fueron a visitar abogados que le ofrecieron irse a vivir a Mexicali
09/06/2015
04:00
Hermosillo
-A +A

Hermosillo.— Tras poco más de cuatro años de permanecer en la cárcel y un día después de las elecciones, Gisela Peraza, una ex empleada del gobernador Guillermo Padrés, fue puesta en libertad ayer.

Peraza, quien fue la niñera de los hijos de Padrés, estuvo presa en el Cereso de Hermosillo tras ser acusada de robar unos 3 millones de pesos en la entonces casa del gobernador, y joyas con valor de más de 400 mil pesos.

En 2013, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación dirigida al gobierno de Sonora en la que señaló que Gisela Peraza sufrió tortura, detención y retención arbitraria, por parte de elementos de la administración de Guillermo Padrés y de la Policía Estatal Investigadora.

Tras cumplir su condena, Gisela debió haber quedado libre el pasado 2 de junio, sin embargo, le fue impedida la salida bajo el argumento de que en su celda le encontraron droga.

Una de las mayores interrogantes que esta mujer de 30 años se hizo en la cárcel es el por qué Guillermo Padrés y su esposa la acusaron de un robo tras nueve años de haber cuidado de sus hijos.

“No sé qué pasó, no entiendo por qué. Sobretodo porque poco a poco fueron saliendo las cosas malas que hizo (el gobernador Guillermo Padrés), no sé por qué con ese coraje hacia mí, yo en ningún momento hablé mal de él”, relató.

Acompañada de su hermana Delma así como la mujeres del Movimiento Vamos por Sonora, Gisela imagina que Padrés llegó a sentir miedo de que la niñera de sus hijos pudiese hablar de él.

Peraza llegó a esa conclusión luego de que en cuatro ocasiones recibió la visita de abogados, aparentemente de parte del gobernador, quienes le ofrecieron el indulto a cambio de que se fuera a vivir a Mexicali, Baja California, en donde le pondrían vivienda, un empleo y dinero para subsistir.

Cuando recobró su libertad, a las primeras personas que vio fue a su madre, su hermana y sus sobrinas, que estuvieron afuera del Cereso para recibirla. Pero aún con todo, Gisela expresó que tiene miedo de caminar por la calle. Es el miedo su mayor angustia hoy día, más que el rencor.

Pero algo que sí celebra es la derrota de Padrés durante la elección del pasado domingo. “Sí me da gusto, yo tenía temor porque dije: si gana, me voy a quedar (en prisión)”, comentó.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS