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Danna Paola, en el cuadro de honor

Danna, con su sueño de ser doctora, se esfuerza en la escuela
En el salón de clases se acomide a limpiar el pizarrón, a repartir libros, hacer el aseo y a apoyar a sus amigos (GERMÁN ESPINOSA / EL UNIVERSAL)
04/06/2015
04:58
Amalia Escobar / Corresponsal
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Su rostro irradia felicidad. Por cada patada que le da al balón, su zapatito rosa vuela al cielo y le arranca fuertes carcajadas. Danna Paola juega futbol con sus primos Santiago y Anika en el patio de su casa.

Contra todo pronóstico médico de que no volvería a caminar, esta pequeña que sobrevivió a la tragedia de la Guardería ABC —el 5 de junio de 2009—, cuando tenía dos años, es una niña inquieta, siempre está riendo, jugando, corriendo de un lado a otro.

EL UNIVERSAL la visita de nuevo en su casa, y ella sale corriendo a abrir la puerta; saluda y con el mismo rostro sonriente se aleja para continuar jugando. La observa su hermanito Mateo, de apenas ocho meses, sentado en un portabebé, a quien se le acerca en varias ocasiones para darle besos. Lo adora, y cuando llora, ella también lo hace. La diversión parece no tener fin. Juega con la pelota, a las escondidas y se pasea en un triciclo. Ya hizo la tarea.

Trae falda azul marino con blusita de rayas rojas, azules y blancas. Su cabello está recogido y su rostro descubierto. Su piel está marcada por las quemaduras y los injertos que le han hecho en el transcurso de seis años.

Danna Paola lleva 26 operaciones en diferentes partes del cuerpo. Apenas en Semana Santa le hicieron cirugías en la cabeza, pie, abdomen y el único dedo que le quedó en sus mano, el pulgar.

Su madre, Marisol Montaño, es su más grande admiradora por esa fortaleza y entereza con la que enfrenta la adversidad, comenta que aun cuando está en convalecencia es difícil mantenerla quieta.

Los periodos de vacaciones son aprovechados por la familia para llevarla al Hospital Shriners, en Sacramento, California, para que continúe con su recuperación física, en la cual ha tenido un gran avance.

Orgullosa, comenta que su hija está en el cuadro de honor. A los ocho años, cursa el primer año de primaria y en el salón de clases es de las primeras en levantar la mano, se acomide a limpiar el pizarrón, a repartir libros, hacer el aseo; le gusta jugar a la tiendita y bailar.

Danna, con su sueño de ser doctora, se esfuerza en la escuela, su materia favorita es inglés. Es una gran niña.

Falta mucho por hacer. Marisol Montaño comenta que ella y su esposo, Francisco Villarreal, han vivido con grandes esperanzas la recuperación de Danna Paola, pero aún falta mucho por hacer. Diario va a terapias.

Su cerebro está dañado, se le dobla un pie y se cae de repente, le dan calambres, a veces está escribiendo y hace un rayón.

En los próximos días viajarán a la ciudad de México, donde le realizarán estudios neurológicos. Otro problema que enfrenta la pequeña en el verano es el calor, ya que a veces las cremas y el bloqueador le producen alergias.

Sus manos quedaron incompletas, le amputaron nueve dedos; podrían ponerle prótesis estéticas, pero serían inútiles, “hemos investigado pero no hay solución por el momento, esperamos que la ciencia siga avanzando”.

Recrimina que las familias afectadas por el incendio de la Guardería ABC han pasado por dificultades: “Hemos peleado con el Seguro Social, con el gobierno y no se vale”. No es muy activa en las manifestaciones que hacen los padres afectados porque está dedicada a la recuperación de Danna Paola.

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