Juan David, un científico en ciernes preocupado por la radiactividad

A sus 12 años, el estudiante ha sido reconocido por sus altas calificaciones
Juan David Carmona es uno de los estudiantes con los mejores promedios del estado de Veracruz
29/06/2015
02:40
Edgar Ávila / Corresponsal
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Cuenta con 12 años, y su rostro aún es el de un niño, pero cuando habla las frases que emite parecieran de un adulto que opina con toda soltura de sus viajes, de su encuentro con el Presidente e incluso de política.

Se llama Juan David Carmona y es uno de los estudiantes con los mejores promedios del estado de Veracruz. Gracias a sus altas calificaciones ya estuvo al lado del presidente Enrique Peña Nieto.

En septiembre cumplirá los 13 años. En la Escuela Secundaria Federal 5 de Xalapa, Veracruz, su materia favorita son las matemáticas, porque le apasionan las operaciones y en sí los números; la clase que más odia es el inglés, porque sólo es copiar y copiar y traducir.

Dice que estudia poco, aunque sí cumple con sus tareas. “Así de estudiar y repasar…, pues no, pero sí hago las tareas”, confiesa Juan David con su voz segura y sus frases bien estructuradas y pensadas.

Logró, desde el año pasado, los mejores promedios en todas las etapas de exámenes de conocimiento, desde su escuela, pasando por el regional, estatal y nacional, pero —dice— en realidad poco importa que seas el mejor o el peor.

“La verdad, eso no importa mucho, si eres uno de los mejores o de los peores. Lo que importa es que te tienes que aplicar, salir bien y esforzarte todo lo que puedas”, agrega el niño.

Las primeras inquietudes. Siempre soñó en ser bombero, luego arquitecto, pero hoy, con los reconocimientos a cuestas y con su madurez precoz, tiene claro que quiere ser científico.

—Científico, ¿para qué?

—Pues, para química y la tecnología. Me interesa mucho cómo se mueven las cosas.

La primera vez que en su escuela presentó un examen general de conocimientos, jamás le dijeron que era para ganar un viaje con el Presidente o formar parte de un “bonito” viaje.

“Yo nada más presenté el examen, o sea, van a ponerles un examen y yo: ‘ah, bueno’. Dijeron que no era de bimestre y lo hice, y entonces en el homenaje dicen ‘van a pasar’”, relata David. De 92 aciertos obtuvo 83.

Con una enorme sonrisa, recuerda que se sorprendió cuando le dijeron que debería presentar un juego examen, que consistía en la lectura de un libro, esa vez El Ciclón, que aún a la fecha le encanta.

“Después de eso continuó otra etapa y dije ‘¿qué, otro examen’. Y ya la segunda etapa fue en Coatepec, ahí te ponían una lectura y de esa lectura sacaban la información cívica, biología y todo eso”, rememora con singular alegría.

Con cariño, agradece mucho la dedicación de su entonces maestra Irma, quien ya se encuentra jubilada, pero con quien comparte los éxitos en esos concursos de conocimientos.

“Mi maestra me apoyaba mucho; se llama Irma, ahorita, ya se jubiló. Pero me apoyaba mucho, a mí no me dejaba tarea, pero me daba unos exámenes de repaso final, pero eran para la Olimpiada”, dice y con la sinceridad característica de un chaval confiesa: “Y yo, muy contento por la tarea que no tenía que hacer”, y suelta una pequeña risita.

Su mamá Yaneth Ávila le compró unas guías, con las que repasó sólo un par de ocasiones y fue así como logró su pase final como los primeros lugares. “De ahí ya estaba muy ansioso, algo emocionado por querer pasar y estaba nervioso por los resultados, porque dijeron que iban a estar en tres meses y eso era mucho para mí. Ya cuando dieron los resultados, yo estaba ahí...”.

Fue ahí cuando comenzó uno de sus viajes más memorables. Conoció el Metro de la ciudad de México, Six Flags, el Papalote Museo del Niño y, finalmente, a Enrique Peña Nieto, con quien se tomó una selfie, aunque dice, que pese a que el Presidente está regalando tablets y televisiones en otros estados, “en realidad no he visto algún cambio”.

Pero también tiene otras preocupaciones, como la planta nucleoeléctrica Laguna Verde que se ubica en territorio veracruzano y un posible “derrame toda la radiactividad y puede afectar a muchas personas”.

Con una conciencia social evidente y con una preocupación por los niveles de inseguridad, pide a niños como él “que le echen muchas ganas, que se esfuercen mucho y que traten de sacar diez. Que no anden en relajos y fiestas porque pueden tener un futuro malo si no estudian”.

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