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Un enigma que cobró vida

El creador de Rectify, Ray McKinnon cuenta cómo una reflexión de la infancia contribuyó a crear un personaje “real”
Aden Young interpreta a un hombre liberado tras 19 años de condena, en la historia de McKinnon. (CORTESÍA SUNDANCETV)
21/03/2017
00:03
Jesús Díaz
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Las personas son siempre un enigma. No importa cuánto nos esmeremos en conocerlas, siempre habrá una parte desconocida de su personalidad. Hay que vivir con eso.

Esta reflexión es de Ray McKinnon, productor y escritor de la serie Rectify, quien desde pequeño llegó a esa conclusión al indagar en los recovecos oscuros de su propia familia.

De niño advirtió que nunca sabría a ciencia cierta si conocía a quienes le rodeaban, pero optó por no verlo como algo negativo. Años después, esa idea hizo que el personaje de su serie fuera “más real” de lo que imaginó.

“(La parte oculta de quienes nos rodean) nos hace seres humanos complejos y atractivos”, opina en entrevista con EL UNIVERSAL.

“Cuando hablamos siempre hay subtextos, no decimos explícitamente ‘algo nos hace reales’. Lo vi en mi historia, en la de mi familia, y eso dio forma a Rectify”, comparte el escritor.

La serie, cuya cuarta y última temporada se transmite hoy a las 19:00 horas por SundanceTV, utiliza esas dudas en torno al personaje central para crear una atmósfera desconcertante.

Trata la vida de Daniel Holden (Aden Young), un hombre que vive 19 años en el pabellón de la muerte, condenado por el asesinado y violación de una joven, pero que es liberado a falta de pruebas en estudios de ADN.

Daniel retoma su vida en su pueblo natal en Georgia, Estados Unidos, pero le cuesta trabajo adaptarse a la modernidad (con celulares y computadoras), y pesa sobre él la interrogante de si asesinó o no a la joven.

La actitud del hombre no ayuda del todo, pues es taciturno, dubitativo y ensimismado.

“En la primera temporada quisimos mostrar su camino hacia la ‘normalidad’, lo que quiera que eso signifique, pero con el tiempo Daniel se hizo tan real que uno nunca está completamente seguro de lo que siente. Este enigma lo compartió la audiencia, se creó una relación de comprensión y redención hasta el final, sin esperar saberlo todo sobre él”, considera el realizador.

En la última temporada, el protagonista tendrá en un nuevo dilema: deberá dejar su pueblo natal, para reiniciar una nueva vida en Nashville luego de una ambigua sentencia que le impone duras restricciones y el exilio.

“Quisimos arriesgar y desafiar a la audiencia con cambios que nos permitieron elementos refrescantes. El nuevo cast en Nashville contribuyó a acercarnos al personaje; empezar de cero”, dice McKinnon.

“Daniel tiene que moverse a otra ciudad y, por primera vez, no tendrá que lidiar con la gente que le rodea, lo que, narrativamente hablando, nos permite entrar en su propia subjetividad, ver quizás más claramente quién es y lo que otros piensan de él”.

La clave de esta serie, considera su creador, fue indagar en la parte humana de los personajes y nunca intentar hacer una caricatura ficcionada para atraer audiencias: Rectify es la historia de un chico que busca su lugar en el mundo, y una familia que constantemente intenta hacerlo regresar a su concepto de normalidad.

“Mi corazón está con personas que pasan dificultades en el mundo y Daniel nos recuerda esa universalidad de las experiencias humanas”, añade.

“Es una historia sobre amor, celos y coraje. Ha sido gratificante escuchar esto de otros lugares y culturas, pasamos mucho tiempo entendiendo otras culturas, pero ante todo somos seres humanos”.

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