A Sylvia le gusta llenar los teatros sola

Pasquel se dice satisfecha de las más de 500 funciones que acumula su obra
En su monólogo, la actriz personifica a varias mujeres de su vida. (JENIFER NAVA EL UNIVERSAL)
15/08/2017
00:05
Sughey Baños
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Para Sylvia Pasquel, la puesta en escena No seré feliz pero tengo marido le ha servido para demostrar durante tres años que tiene todo lo necesario para llenar el escenario ella sola.

“La mayor satisfacción es poder entrar a un teatro que tiene 2 mil 200 localidades y que esté agotado, y yo solita. Llevo más de tres años agotando los teatros donde me presento y voy sola, no hay nadie más a quien anunciar. No puedo culpar a nadie del éxito o fracaso más que a mí. Es una gran satisfacción porque sabía que al hacer un monólogo me arriesgaba a darme cuenta si la gente me sigue o no me sigue, me quiere o no, era un careo muy fuerte el enfrentarme al público para ver qué tan exitosa podía ser”.

Es el mismo público quien le ha dado la respuesta a Sylvia, quien aseguró, no hay noche en que el público no se ponga de pie después de terminar su actuación en estas más de 500 representaciones que han sido vistas por más de 1 millón de personas.

El hecho de subir al escenario cada noche con esta historia ha sido un gran aprendizaje para Pasquel, porque le da vida a muchas mujeres que conoce, ella incluida, que se concentran en la persona de Viviana (su personaje), que pasa por situaciones comunes para todas, como el fin del amor después de 25 años de casada y el reecontrarse consigo misma.

“Por ejemplo, yo he aprendido a poner límites, con mi familia, con mi trabajo, con mis nietas, con mis amigos, porque antes era demasiado buena gente y terminaban abusando de mi nobleza. También todos los días me caso conmigo misma, como lo hace Vivi, todos los días me juro amarme para toda la vida, me juro serme fiel, amarme y respetarme para el resto de mi existencia”.

Acompañada de un muñeco de tamaño natural, la actriz representa en el escenario del Teatro 11 de Julio los momentos trascendentales de Viviana, primero de una manera ligera hasta llegar a un ejercicio de introspección sobre la relación de pareja.

“Desde un principio quería jugar con las emociones del público, así como yo tengo la facilidad para pasar de la comedia al drama en segundos, quería que sucediera lo mismo con el público”.

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