Tercera llamada, cerramos el teatro

Foros pequeños pierden la batalla: el trolebús escénico desapareció, Casa de la Paz no tiene presupuesto, El Bicho ahora es restaurante y la Chopin cerró
La compañía Doble Vida Teatro presentó Gardenia Club en el Trolebús El Foro, entre las calles de Guanajuato esquina Orizaba, colonia Roma, en 2011. FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL
14/05/2017
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Sughey Baños
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La libertad creativa y de expresión que da trabajar en un espacio donde las propuestas escénicas van más allá del mero entretenimiento es algo que muchos artistas experimentan en los diversos foros (algunos independientes y otros con algún apoyo institucional) que hay en la Ciudad de México; sin embargo, este privilegio tiene un costo y muchos han pagado la factura con el cierre de sus puertas.

Quien ya vivió esto en carne propia es la actriz Úrsula Pruneda, que en 2015 se vio obligada a cerrar el Foro El Bicho, un sueño que vio nacer en febrero de 2013 de la mano de su entonces esposo el cineasta Hari Sama; que ahora ocupa un restaurante en Colima esquina con Insurgentes.

“Yo no pude mantener el foro por razones que estaban fuera de mi alcance. El restaurante ya estaba, pero estaba muy escondido en la parte de atrás y el dueño de éste y sus socios necesitaban el espacio para poder darle más vida. La apuesta de ellos era éste y no el foro, entonces en ese sentido es ahí donde está el dinero y yo lo entiendo perfectamente, estaba muy protagonista el foro en ese espacio y el restaurante necesitaba visibilidad”.

Las Reinas Chulas, la compañía de teatro cabaret integrada por las actrices Ana Francis Mor, Cecilia Sotres, Marisol Gesé y Nora Huerta, explicaron que esta situación es común con ellas, que desde hace 12 años están al frente del Teatro Bar El Vicio el cual se ubica en la que antes era casa de Salvador Novo, cuyo actual dueño podría vender en cualquier momento el lugar si así lo desea.

“Para llevar 12 años con un espacio tan exitoso como éste las condiciones deberían ser otras, es decir, que un espacio cultural no estuviera siempre en riesgo de desaparecer en cualquier momento porque hay todo un sistema que funciona para que no existas, hay toda una serie de permisos y cuestiones legales que están hechas para que truenes y no para ayudarte”, explicó Cecilia Sotres.

Eloy Hernández, productor y comisario de la Red de Espacios Culturales Independientes Organizados de la Ciudad de México (Recio), asociación que se creó a finales de 2016 para representar a todo este sector, explicó que uno de los tantos problemas que enfrenta esta clase de recintos es precisamente el uso de suelo, porque los teatros entran en el rubro mercantil donde se encuentran los centros nocturnos, restaurantes y bares, esto por el simple hecho de tener una dulcería o una pequeña cafetería, además de impuestos que pueden complicar la permanencia de estos lugares.

“En la Ciudad de México hay un Impuestos Sobre Espectáculos Públicos (ISEP) de 8%, que tiene que pagar todo Dios, entonces eso significaría que el consumidor tendría que pagar 8% más de lo que cuesta un boleto para que ese dinero vaya a Tesorería, ese es un impuesto que tienes que pagar sí o sí, aparte el IVA y cosas que tengas que pagar a Hacienda. Son dineros que se van a las arcas de la Ciudad de México y que nunca sabemos a dónde va”, comentó Nora Huerta.

Pero Ana Francis subrayó que es el mismo 8% que paga Fórmula 1 que el que paga un recinto pequeño como Carretera 45, que tiene un aforo para 50 espectadores, además de la cantidad de trámites que tiene que realizar constantemente en diversas instituciones como Protección Civil, Profeco, la Delegación, entre otros, para poder funcionar en regla.

“Son cosas y trámites absurdos que te llegan de pronto, nos están llegando ahorita cosas de hace cinco años, además la oficina de Tesorería tiene dos personas para todos los espectáculos y teatros de la Ciudad de México, y van años retrasados, entonces ya se hizo todo un relajo y multas, entonces es estar todo el tempo con el pensamiento de que mañana me cierran el lugar”, dijo Sotres.

Úrsula Pruneda no descartó en un futuro buscar un nuevo lugar para reubicar a El Bicho, pero no de manera inmediata, porque mantener un recinto por muy pequeño que sea, es una la labor de tiempo completo y ella quiere darle un poco más de atención a su carrera de intérprete. “Es un ‘trabajal’, yo a Pablo Perroni y Mariana Garza (dueños del Teatro Milán) les tengo una admiración brutal porque se han sabido hacer de un equipo de trabajo con administradores, contadores, gente de confianza, muy sólido y eso es lo más importante, porque uno solo como dedo es muy difícil, la verdad”.

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