La muerte y la doncella, y el deseo de venganza

En esta puesta, una mujer que fue torturada se halla con su verdugo
Daniel Martínez, Lorena Maza, Arcelia Ramírez y Arturo Ríos (Foto: Agustín Salinas / EL UNIVERSAL)
21/06/2015
01:22
Sughey Baños
Ciudad de México
-A +A

[email protected]

¿Hasta dónde puede llegar el ser humano por su búsqueda de justicia? Es la pregunta crucial de la puesta en escena La muerte y la doncella, que protagonizan Arcelia Ramírez, Arturo Ríos y Daniel Martínez, bajo la dirección de Lorena Maza, y que se estrenará este 3 de julio en el Foro Shakespeare.

Basada en el texto de Ariel Dorfman, esta obra gira en torno a tres personajes, Paulina Salas (Arcelia Ramírez), una mujer que fue secuestrada y torturada durante al dictadura chilena, Gerardo Escobar (Daniel Martínez), esposo de Paulina y el abogado encargado de investigar los crímenes cometidos durante este régimen, y Roberto Miranda (Arturo Ríos) un medico que posiblemente participó en las sesiones de tortura de Paulina. Pero por azares del destino los tres quedan frente a frente, dándole a Paulina la posibilidad de obtener justicia o mejor dicho venganza.

La ambigüedad y la duda sobre la cordura de uno y la inocencia de otro será una constante para el espectador que en esta ocasión le tocará ser el juez de esta historia, explicó la directora Lorena Maza.

“El público se cuestionará en qué punto pasamos a ser, de víctimas a victimarios, en qué momento esta necesidad de venganza, de resarcir este daño que nos han hecho, nos pasamos del otro lado y somos capaces de cometer cosas atroces”.

Paulina durante el tiempo que estuvo secuestrada nunca vio a sus torturadores, porque siempre permaneció con los ojos vendados y sólo conoció sus voces; por eso al encontrase con Miranda y acusarlo de ser su victimario, siempre habrá la duda sobre si está acusando al hombre correcto, porque el médico se asume inocente.

“Hay ciertos momentos en la obra en que yo quiero que Paulina se vea trastornada, no sabemos si sus dichos son reales o son productos de esta paranoia por todo lo que le ha pasado. Hay lapsos en que ella recuerda las voces de sus torturadores y comienza a repetir las frases que le decían antes de violarla, quiero que la gente cuando la escuche diga ¡Wow! ¿Qué pasa con esta chica?”, señaló Maza.

“Esta ambigüedad es de las cosas que más me inquietaron y me gustaron de este texto, cuando las cosas no están de todo claro se le quedan al espectador adentro, entonces se va con esa inquietud de resolver este acertijo y ahí tenemos la posibilidad de cuestionarnos ¿Quién soy?”, comentó Arcelia Ramírez.

Sobre la inocencia de su personaje, Arturo Ríos comentó: “El autor no lo resuelve y a nosotros nos pareció la mejor manera, dejar la incógnita y que cada quien decida si era o no, el autor le pone rasgos autoritarios a mi personaje, en ese sentido lo que permea es la ambigüedad. No estamos cuestionando las tres partes, la víctima se vuelve verdugo, el verdugo víctima y el abogado juez, está entre su mujer y la otra situación”, finalizó Lorena Maza.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS