El Potrillo se confiesa en concierto

El cantante conquistó el Coloso de Reforma
Alejandro estuvo acompañado de mariachi y tequila.
27/06/2015
23:28
Cristina Pineda
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Tal como está acostumbrado, Alejandro Fernández cimbró y llenó de energía al Auditorio Nacional dentro de su gira Confidencias, en una noche en la que repasó sus éxitos sin dejar de lado su amor por el tradicional mariachi y el tequila.

Las ovaciones no se hicieron esperar para el cantante mexicano, quien salió al escenario a las 20:50 horas para agradecer a cada uno de los lados del recinto en la primera de dos fechas programadas.

Portando un traje gris oscuro inició su repertorio con “Cóncavo y convexo” seguida de “Se me va la voz”.

“Es un verdadero placer estar aquí con familia, amigos y por supuesto todos ustedes, estamos de regreso con mucho cariño con estas confidencias y ahora serán más reales que nunca” saludó antes de “Cuando digo tu nombre”, la cual dedicó a los cerca de 10 mil asistentes.

Nueve músicos y tres coristas (que también fungieron como bailarinas) lo acompañaron en temas como “Que voy a hacer” y “Hoy tengo ganas de ti”, para contar que fue justamente “Te amaré” la primera canción con la que se enamoró.

Poco a poco transcurrió el tiempo y gotas de sudor comenzaron a salir de su frente por lo que además de acercarse a tomar un trago, se hizo una coleta para así hacer cantar a todos en “Te voy a perder” y “Canta corazón”.

“Necesito que me ayuden a cantar estas canciones que se hicieron éxitos gracias a ustedes”, dijo para comenzar una sesión un poco más acústica con “Me dediqué a perderte”, “No sé olvidar” y “Si tú supieras”, mientras una tela blanca con agujeros subió detrás de él y sus músicos para proyectarlo.

Un mariachi de 11 integrantes apareció en escena, pero el público enloqueció cuando Alejandro portó un traje charro color negro con rojo para dar voz a “Dónde vas tan sola”, con su sombrero en la mano.

“Hoy México y el mundo más que nunca necesita de su gente, de sus valores para dejarles a las nuevas generaciones libertad, fuerza y vida digna”, dijo antes de dedicar a las mujeres “Mátalas” o “Que lástima” donde dejó subir con él a una niña para abrazarla.

No tardaron en llegar los pasos de baile con “Es la mujer” y tras agradecer a su familia e hijos por ser su motor y fuerza, siguió con éxitos como “No”, “Loco”, “Nube viajera”, “Tantita pena” y “Como quien pierde una estrella”.

Con algunas lámparas moviéndose a la altura del suelo, el cantante homenajeó a su padre Vicente Fernández, de quien confesó sentir respeto.

Fue así que antes de terminar su concierto, a las 23:12 horas, junto al mariachi interpretó temas tan sonados que el coloso de Reforma se rindió a los cánticos de “Las llaves de mi alma”, “Mujeres divinas”, “Hermoso cariño”, “Estos celos”, “Acá entre nos” y “De qué manera te olvido”.

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