"Perdidos" rescata exorcismo de 1998

La cinta, filmada en baños de la Ciudad de México, muestra el audio del ritual hecho en Jerusalén
La cinta sigue a un director de cine, quien junto con tres amigos, realiza un trabajo documental en baños abandonados. (CORTESÍA CINENAUTA)
20/01/2017
00:06
César Huerta Ortiz
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En 1998, en Jerusalén, se llevó a cabo un exorcismo que terminó impreso en un video visto esa vez por varias personas en el mundo.

Diego Cohen se encontraba terminando su filme Perdidos cuando recordó el hecho y se dedicó a buscarlo, pidió permiso y separó el audio de hora y media para reducirlo a dos minutos.

Lo que ahí se escucha es el inicio del filme que estrena hoy en 80 pantallas repartidas en ciudades como México, Guadalajara, Monterrey, Baja California, Hidalgo y Sonora, siguiendo la tradición del found footage, es decir, material encontrado en cámaras y divulgados tiempo después como El proyecto de la Bruja de Blair.

Hecha con 250 mil pesos en efectivo, pero 10 veces más utilizados en especie, la cinta sigue a un director de cine, quien junto con tres amigos, realiza un trabajo documental en baños abandonados, donde se dice que ocurren cosas paranormales.

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¿Por qué hace una película en ese subgénero que provoca de inmediato comparaciones con la Bruja de Blair?

—No me molesta que haya comparaciones, de hecho, la hice como una especie de inquietud generada por la Bruja de Blair que me marcó cuando la vi en el cine.

Como en ella, escogí por ejemplo no utilizar ningún monstruo, hay pocos efectos y todo recae en las situaciones de los personajes, en lo que están viviendo en los baños.

 

Fue filmada en 10 días ¿cómo hacerla tan rápida?

—Los actores fueron seleccionados un año antes para hacer la película y tuvimos tiempo para preparar el guión; los actores tenían que aprender a manejar la cámara y debíamos coreografiar las escenas, así que cuando estábamos en el set era filmar sin parar y muchas veces salía a la primera,

 

¿Cómo encontraron esos baños?

—Se encuentran en la Santa María la Rivera (colonia en la Ciudad de México) y ahí siguen, abandonados. El set tiene un mínimo trabajo de arte, el edificio fue usado tal cual lo encontramos, hasta la ropa que se ve abandonada, como si alguien se hubiera ido de un momento a otro, es de ahí.

Estando ahí nos contaron poco, salvo que había muerto una persona por negligencia del lugar y pues eso sí da un ambiente terrorífico al lugar.

 

¿Pasaron cosas raras en el rodaje?

—Pues algunas, pero igual era sugestión (risas), el ambiente esperemos sea reflejada en el espectador.

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