A Peter Pan no le importa crecer, tampoco lleva un traje verde, ni hay polvo de hadas en "Pan", la última película de Hugh Jackman que se estrena mañana en casi todo el mundo y que cuenta el origen del clásico de J.M. Barrie.

En la nueva versión, Peter -al que da vida el australiano Levi Miller- es un niño rebelde de doce años que vive en un orfanato de Londres, hasta que una noche es llevado a "Nunca Jamás", un mundo fantástico, lleno de piratas, guerreros y sirenas.

Allí vive increíbles aventuras y con la ayuda de la guerrera Tiger Lily (Rooney Mara) y de su amigo Hook (Garret Hedlund), el muchacho tendrá que vencer al pirata Blackbeard para descubrir su verdadero destino y convertirse así en el héroe que será recordado para siempre como Peter Pan.

El actor australiano Hugh Jackman, que interpreta al villano Blackbeard, confesó  que disfrutó mucho "entrando en contacto con su lado oscuro" para encarnar al malvado corsario.

"Desde que eres pequeño te dicen: no hagas esto, comparte, se educado, se agradable, se respetuoso... pero en esta película se trata de jugar y de hacer todas las cosas que te dijeron que no debías hacer cuando eras un niño, en especial en este mundo que no es muy serio", explicó el actor de "The Wolverine".

En un primer vistazo cuesta reconocer al intérprete en la película, ya que se sometió a un largo proceso de caracterización: piel pálida, dientes podridos, arrugas acentuadas y una cardada peluca conforman el disfraz del australiano.

"Mi hermano llevaba veinte minutos viendo la película y me dijo ¿cuando apareces?", explicó Jackman entre risas, que además añadió que en ocasiones se levantaba en medio de la noche y se asustaba al mirarse en el espejo.

Su cambiado aspecto nada tiene que ver con el de un pirata convencional porque en el mundo imaginario de Joe Wright, el director del filme, todo es posible.

"Cuando quedé con Joe por primera vez me enseñó una foto en la que aparecía mi personaje con la peluca de María Antonieta y el traje de Luis XIV y le dije: ¿Dónde hay que apuntarse?", recordó Jackman.

Como su director, nada en este filme es habitual. ¿Quién podía imaginar que en Nunca Jamás sonaba Nirvana? Joe Wright, quien ha intentado "recrear la imaginación de un niño".

"Lo que más disfruté en la película fue que podíamos incorporar las ideas más tontas y alocadas, y jugar con ellas", relató el director.

Y eso es algo que se refleja en una película llena de color, que recuerda a las añejas películas infantiles de Disney aunque con unos destacados efectos especiales que dan al mundo de Peter Pan toda la fantasía contenida en la historia.

Wright, que ha dirigido aclamadas películas como "Pride & Prejudice" o "Atonement", recupera a este personaje mítico, al que dio vida el dramaturgo escocés J.M. Barrie en 1904 y que, más tarde, popularizó la factoría de clásicos Disney.

"Lo que quise preservar de la historia original es la atmósfera: extraña y surrealista. De hecho la obra fue escrita en la época en la que Freud publicó su primer libro, y Barrie se centró en la psicología de los personajes; eso es algo que me encanta", aclaró el cineasta británico.

Wright explicó que la idea de contar cómo llegó Peter Pan hasta Nunca Jamás surgió porque su hijo pequeño llevaba un tiempo teniendo pesadillas, así que decidió dar forma a esta película y demostrarle así que los sueños más oscuros se pueden superar.

Al británico le fascina el personaje porque su descripción le parece "una representación muy honesta de la infancia" y añadió que si al protagonista "le cuentas algo muy personal o muy importante para ti, lo habrá olvidado al siguiente día".

"Por encima de todo", concluyó el director, Peter Pan es un personaje que "durará para siempre"

rad

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