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Nosotros los Pedros

El actor murió pero sus personajes se quedaron en el imaginario como reflejo del mexicano
Ilustraciones: ROSARIO LUCAS
15/04/2017
00:47
Ariel León
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Pepe El Toro no sólo es inocente, ¡también vive a seis décadas de que su intérprete, Pedro Infante, falleciera! La noticia de aquel 15 de abril de 1957 conmocionó a una nación, marcó a una época y a una industria que lloraba la abrupta partida de su ídolo.

Las palabras dichas por el locutor de radio Manuel Bernal, pronunciadas a través de la frecuencia de 900 KHz de la XEW, fueron claras y contundentes: “¡Pedro Infante ha muerto!” La frase fue suficiente para paralizar a los radioescuchas, quienes no daban crédito a que Pedro, aquel que apenas unos meses antes habían visto en las pantallas de cine con su película Tizoc, ya no estuviera.

Para diversos especialistas y críticos, así como para millones de fans en Latinoamérica, Pedro Infante era y es el sinónimo claro del ídolo.

Un personaje que con un origen hudilde se convirtió en ícono del cine al igual que de la música mexicana y quien tras su muerte se erigió como una leyenda.

Sólo un personaje como Pedro Infante logró conmocionar a un país con su muerte, hizo llorar a millones en los dos días que duró su sepelio y ha hecho que año tras año, miles acudan a su tumba a rendirle homenaje y pleitecía. Pero, ¿qué es lo que hace tan grande a Infante?

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Para algunos especialistas como el crítico cinematográfico José Antonio Valdés, Pedro es producto de diversas variantes: talento, suerte y una época necesitada de estrellas.

“Pedro Infante es el producto por excelencia de la Época de Oro del cine mexicano porque era un personaje versátil, cantaba y actuaba y no sólo eso, él podía ir a diferentes géneros cinematográficos y musicales con resultados positivos. Lo mismo hacía dramas que comedias, o cantaba rancheras que boleros”, explicó Valdés.

Además del carisma que poseía, su hija, Lupita Infante, considera que las personas con las que colaboró su padre fueron clave en su éxito.

Sin ser compositor, escritor o un gran administrador, consiguió una vida de opulencia cuyo resultado hoy es un legado que toda su familia busca preservar.

“Hubo personas claves en la vida y la carrera de mi papá, uno de ellos Manuel Esperón, él escribió esas hermosas canciones que hoy la gente recuerda en voz de mi padre, también está la mancuerna con Ismael Rodríguez. La carrera de Pedro Infante no hubiese sido lo mismo sin ese gran director y creo que para Ismael el tener a Pedro también hizo que sus películas llegarán a todas partes del mundo”, detalló Lupita.

Ese apego que los mexicanos tuvieron con Infante sólo tiene, en opinión del crítico Valdés, una razón de ser y esa era que los fanáticos se veían reflejados en el actor y lo veían como un modelo a seguir.

“Pedro estuvo antes de los superhéroes nacionales como El Santo; para los mexicanos de esa época Infante era el héroe que todos querían ser, un personaje de barrio, bueno, valiente. Todos de alguna manera se veían reflejados en él”, afirmó.

En la gran pantalla Pedro fue carpintero, boxeador, policía, cura, vagabundo, maestro de orquesta y hasta un indígena de la sierra de Oaxaca.

Todo esto mucho antes de que personajes como Cantinflas lo emularan; incluso se cuenta que en un tiempo Pedro cobraba tres veces más que Mario Moreno en las películas.

Tras la muerte del ídolo, pocos son los artistas que han logrado trascender la barrera del tiempo. Para el especialista, es poco probable que en el país vuelva a existir una figura como la de Infante, esto debido a que la globalización impediría que tantas personas en un país estuvieran tan atentas a un solo personaje.

“Existen muchos factores para creer que no habrá otro Pedro Infante, entre ellos el que ahora existen más opciones, ir al cine te presenta un gran abanico de ofertas, en la música es igual, hay millones de canales, la oferta es muy amplia y no es como antes que al ser reducida hacía famosos a unos cuantos”, explicó.

Con la partida de Pedro también se murió —por casualidad o en consecuencia— la Época de Oro del cine mexicano, explica.

“También es cierto que los actores ya no tienen la capacidad de conectar con el público, además, cada vez la versatilidad de ellos es menor”, añadió.

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