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Universidades y futuro

14/09/2018
02:00
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En la entrega anterior señalamos el papel que juegan los centros urbanos en el futuro de nuestra sociedad, así como el reto de encontrar soluciones a los problemas que enfrentan las sociedades modernas, problemas que muchas veces rebasan a las tradicionales estructuras burocráticas.

Así como las ciudades son el lugar donde deberán surgir las soluciones a los problemas de la sociedad, las universidades deberán ser el espacio fundamental de incubación e impulso a dichas soluciones, y para lograrlo deben transformarse para asumir un papel más amplio, más activo y, sobre todo, más efectivo.

En la era de la economía del conocimiento, el éxito de las sociedades a la hora de generar soluciones sustentables a sus problemas dependerá de que puedan desarrollar sistemas educativos y un entorno favorable para fomentar la innovación, el crecimiento de las industrias creativas y la adopción de nuevas tecnologías.

El concepto de ciudades creativas digitales consiste en crear centros urbanos donde no sólo confluyen ideas y conocimiento, también se promueven y dan incentivos a la investigación y desarrollo, y además facilitan los recursos para que el conocimiento generado se convierta en un producto o en un servicio que mejore la vida de sus habitantes.

En la construcción de este tipo de comunidades podemos encontrar una gran oportunidad para las universidades, pues son sin duda un actor idóneo para dar una dirección y articular los esfuerzos de las diferentes capas de la sociedad hacia un objetivo común de prosperidad compartida.

En el caso de México esto resulta aún más evidente ante la debilidad institucional que sufren muchos gobiernos locales, en contraste con el buen posicionamiento de muchas de nuestras universidades en términos de investigación, calidad académica, recursos materiales y credibilidad entre la población.

Para lograrlo deben transformar su modelo actual y adaptarlo a las necesidades del mercado y a los nuevos canales de transmisión de conocimiento, que se caracterizan por estar menos acotados por planes de estudio tradicionales y una mayor personalización y control en el ritmo de estudio, así como una actualización más frecuente para una aplicación inmediata.

Pero también deben explorar nuevas estructuras funcionales que les permitan trascender al campus universitario, incluso cuando sea virtual, y ser capaces de interactuar e influir directamente en los gobiernos, las empresas, las organizaciones sociales, otros centros de estudio, el sistema financiero, incubadoras de negocios, etc.

Este tipo de esfuerzos y alianzas ya están siendo formadas en muchas ciudades de diferentes países y constituyen lo que ahora algunos llaman el Nuevo Localismo, que es una forma distinta de resolver los problemas de la comunidad.

Es a través de la combinación de habilidades y talentos como se pueden encontrar soluciones a las principales disyuntivas que enfrentan las ciudades, buscando siempre generar crecimiento económico, inclusión y sobre todo cohesión social.

Si las universidades, en particular aquellas con alcance nacional, logran entender esta nueva realidad y crear los mecanismos adecuados para hacer eficaces sus esfuerzos, pueden ser las detonantes del gran movimiento transformador en nuestro país que mejore las condiciones de vida de su población en este cambio de época.

Enrique de la Madrid Cordero es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, con una Maestría en Administración Pública de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la...

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