Actuar a tiempo

La semana pasada, el gobernador del Banco de México, doctor Agustín Carstens, acudió, invitado por la Escuela de Gobierno y Economía, a un encuentro con estudiantes de la Universidad Panamericana. En su conferencia magistral urgió a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a ajustar el gasto de manera oportuna, de lo contrario, sería necesario aumentar las tasas de interés a un ritmo más rápido de lo previsto. Hoy veo con agrado que se han comenzado a tomar medidas al respecto.

Iguala, ¿callejón sin salida?

Una vez más el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) rechazó la versión oficial de lo ocurrido en Iguala, Guerrero, la noche del 26 de septiembre de 2014. Una verdad refutada que corresponde a un procurador anterior, pero que mantiene al gobierno de la República en deuda con los familiares de las víctimas y con la sociedad mexicana. Por eso preocupa que el choque no arroje más que incertidumbre. Dejar abierta la posibilidad de que —si futuras evidencias lo confirman— otra pueda ser la conclusión, es la única esperanza restante.

Ya viene Pedro

La palabra “PAPA” suele asociarse con la paternidad, y, así, al Obispo de Roma y Jefe del Estado del Vaticano, se le llama también “Santo Padre”; pero el nombre se considera con mayor precisión, dadas sus funciones universales, un acrónimo: Petri Apostoli Potestatem Accipiens, esto es: “Aquel que recibe la Potestad del Apóstol Pedro”.

La revolución pacífica del Papa Francisco

El papa Francisco es un Papa excepcional, fuera de serie, impredecible. Su actuación novedosa se está haciendo frecuente. Se ha llegado a hablar de una revolución pacífica, de una nueva primavera en la Iglesia. En efecto, al abrir puertas y ventanas ha entrado aire fresco al Vaticano y a las iglesias particulares. Gran parte de las actuaciones del papa Bergoglio se deben, sin duda, a su raigambre jesuítica, a la espiritualidad de Ignacio de Loyola.

La cuarta revolución industrial

¿Qué hemos visto en los últimos años? Desaparición de marcas que nunca hubiéra-mos pensado, en tanto aparición de otras nuevas que resultan imparables. La tecnología de la información ha revolucionado los productos, la competencia, industrias, empresas. Microprocesadores, sensores, almacenamiento de datos, "software", ¿ciencia ficción? No, sólo productos inteligentes conectados, "el Internet de las cosas", una verdadera revolución industrial.

Tecnofobia en el sistema educativo

En México, la búsqueda por un sistema educativo que se adapte a las necesidades de la sociedad y a las exigencias en un mundo cada vez más competitivo han sido si no nulas, muy, muy pocas. Una reforma educativa que pretende acabar con ciertos privilegios sindicales mientras profesionaliza a una planta de maestros mal pagados parece no ser suficiente; el aumento en la jornada escolar para millones de alumnos no parece significar por sí mismo un incremento en la calidad educativa.

Novísimos. Otra de nazis

No fui yo quien bautizó como “nazismo mágico”, en broma, al interés de los escritores mexicanos por el nacionalsocialismo, la Solución Final y la Segunda Guerra, que tuvo su cima con En busca de Klingsor (1999), de Jorge Volpi. Tampoco he sido yo quien ha propuesto que se prohíba, al menos por una década, a nuestros narradores connacionales tocar ese manoseado tema, aunque es probable que por hartazgo apoye esa eventual veda.

La paz futura

Sin importar cómo se miren los datos, México es un país terriblemente violento. Sí, el país está en mejor situación que Honduras, Venezuela o incluso Brasil, pero eso no es mucho. En México, se registran 50% más homicidios que en Estados Unidos en términos absolutos. Nuestra tasa de homicidio es ocho veces superior a la media de la OCDE. En una semana, México tiene más asesinatos que España en un año. No hay manera pues de ocultarlo: nuestro presente es terrible. Sin embargo, nuestro futuro probablemente será muy diferente.

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