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Quebec, no mueras sin conocerla

Su casco antiguo es un cuento de hadas europeo traído a América. Recorre sus calles y descubre su arquitectura, museos y la buena vida en sus restaurantes y hoteles
Petit-Champlain, en Basse-Ville, desde las escaleras conocidas como "rompecuellos". (Foto: iStockPhoto)
Petit-Champlain, en Basse-Ville, desde las escaleras conocidas como "rompecuellos". (Foto: iStockPhoto)
26/07/2015
12:30
Marco Beteta
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Designada Patrimonio de la Humanidad, la antigua capital de la Nueva Francia es la única ciudad amurallada intacta en esta región del continente americano. Settings naturales, intensa actividad cultural y relajado ambiente bohemio de marcado estilo europeo definen a este place to be que en cualquier época del año refleja el joie de vivre característico de su identidad.

PARA CONOCER
Haute Ville (Ciudad Alta).  En Cap Diamant. No deje de visitar la Citadelle (fortaleza en forma de estrella construida durante el siglo XIX); Château Frontenac (emblemático edificio del Viejo Quebec, actualmente parte de la cadena hotelera Fairmont); Terraza Dufferin (excepcionales panorámicas de la ciudad), y la Catedral de Notre Dame.

Basse Ville (Ciudad Baja). Zona que rodea al Vieux Port (agradable bulevar y pintoresco mercado público); su corazón es la Place Royale y el histórico distrito de Petit-Champlain (encantadoras calles con pequeñas tiendas, restaurantes, cafés, galerías de arte).

Museo de la Civilización. Un must see para adentrase en la historia y esencia multicultural de Quebec.

Grande Allée. Detrás de la zona amurallada. Además del Parlamento, el Observatorio y sus edificios de estilo victoriano, destaca la avenida del mismo nombre (gran ambiente) y los distritos de Saint Jean y Montcalm (perfectos para los amantes del shopping serio).

Plaines d’Abraham. De los parques urbanos más trendy del mundo; no pierda ocasión de conocer el Museo de Bellas Artes de Quebec ubicado justo en el centro del parque.

Río San Lorenzo. Imperdible hacer un recorrido en un pequeño crucero (pregunte por los tours en época de avistamiento de ballenas, toda una experiencia).

Parc de la Chute-Montmorency. Espectacular cascada rodeada de bosques, a 10 kilómetros del centro de la ciudad.

Ile d’Orléans y Wendake. Muy cerca de Quebec; auténtico viaje hacia el pasado rural de la región y a la cultura de la Nación Hurona-Wendat.

 

PARA DORMIR
Auberge Saint-Antoine. Romántico Relais & Chateaux con inmejorable ubicación. Acogedoras habitaciones (sugiero reserve una con terraza). Pequeño gym; servicios spa. Buen restaurante. 8 Rue Saint-Antoine. Tel.  (001-418) 692 2211.

PARA COMER
Aux Anciens Canadiens. Cocina regional. Toda una tradición. Histórica casona de acogedor ambiente. Cocina honesta, bien lograda. Cálida atención. Precios justos. 34 Rue Saint-Louis. Tel.  (001-418) 692 1627.

Le Louis-Hebert. Cocina francesa. Moderno y casual. Sabores auténticos y consistente sazón bajo la dirección del experimentado Chef Hervé Toussaint. Selecta carta de vinos. 668 Grande Allée. Tel.  (001-418) 525 7812.

Restaurant Initiale. Cocina contemporánea. Chic y refinado. Platillos de impecable presentación y sabor con productos orgánicos de temporada. Gran carta de vinos. Ideal para ocasión especial. 54 Rue Saint-Pierre. Tel. (001-418) 694 1818.

The Champlain. Cocina de autor. Sofisticado y elegante (interior Fairmont Le Château Frontenac). Experiencia gastronómica a cargo del talentoso chef francés Stéphan Mondant. 1 Rue des Carrières. Tel. (001-418) 692 3861.

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