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La buena vida en Playa Ventura

Paraíso de tortugas, hoteles rústicos y olas rebeldes
Solitaria y virgen, así es Playa Ventura, bañada por el Pacífico. (Foto: Muumi Mamma)
Solitaria y virgen, así es Playa Ventura, bañada por el Pacífico. (Foto: Muumi Mamma)
19/06/2015
15:04
Viridiana Ramírez
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Lauro llegó a Playa Ventura buscando un lugar de cinco estrellas y terminó encontrándose con la Vía Láctea completita, me dice mientras vuelve a recostarse en su hamaca para disfrutar del sol, que en tres días, ya le ha tostado la piel. 



A nuestra plática se une Arturo Pérez Ventura, familiar de uno de los primeros fundadores del pueblo. Nos invita a La Jaladita, su bar y restaurante, para compartir unos ostiones recién salidos del mar.



En esta playa virginal de Guerrero, a 10 minutos del pueblo de Copala, no se conocen los grandes desarrollos hoteleros, sólo saben de hotelitos rústicos pintorescos de apenas seis habitaciones y enramadas para montar una casa de campaña y dormir arrullado por las olas.

Uno de esos rincones es Mesón Casa de Piedra, un hotel boutique donde la noche en la suite principal no rebasa los 600 pesos. Aquí está hospedado Lauro, él nos recomendó que a nuestra llegada apartáramos inmediatamente un paseo en kayak para ver el atardecer y el regreso de las aves desde la laguna. Obedecemos.



A golpe de remo nos vamos hasta donde el mar se junta con la laguna y deja una cama de conchitas multicolor. Una lancha nos espera para adentrarnos entre los manglares, hogar de cocodrilos y cangrejos, pero también de pelícanos, gavilanes, zopilotes y armadillos. 



Interrumpimos el paseo para regresar al mar, pues unas matarrayas voladoras están armando tremenda fiesta. Salen del mar intentando atrapar algún pajarraco. Mi pareja, el lanchero y yo somos los únicos testigos del espectáculo. 



También somos los dueños de una barrera interminable de arena, sólo para nosotros, porque así es esta playita, tan solitaria y virgen que hace sentir a uno como su huésped exclusivo.



Fogata, pescado asado y What Up?

Cae la noche y la Vía Láctea, que tanto presumía Lauro, aparece. 



En la playa hay una fogata encendida, ahí está nuestro amigo y dos viajeros nuevos que también se refugian en la serenidad del pueblo. Nos sentamos con ellos y compartimos un pescado a las brasas. De pronto llega Arturo con una grabadora, se contonea al ritmo de una canción que suena a un coctel de reggae, cumbia, electrónica hip hop y ritmos andinos.



"What Up? Yo lo que quiero, ahora, es olvidar... quiero bailar, quiero celebrar, de la vida mi voy a emborrachar... de fiesta hasta que salga el sol", es mi estrofa favorita de esa canción pegajosa. El autor es Héctor Guerra, un hispano-boliviano que vino a este rincón de la Costa Chica a grabar su video del tema que, prácticamente, se ha convertido en el himno de la playa.



Bautizo tortuguero

A partir de mayo y hasta enero, tortugas marinas (golfina y laúd) inician su peregrinar a Playa Ventura para desovar sus futuras crías. Todas las palapas ubicadas en la orilla del mar organizan recorridos para protegerlas durante el desove y, después, liberar las primeras bebés.

Nosotros optamos por el recorrido matutino. Antes de las nueve de la mañana ya hay un centenar de tortuguitas dando sus primeros pasos. Sostenemos una y la bautizamos; después la acompañamos en su primer encuentro con el mar. Mientras ella nada, en el horizonte se puede ver una familia de delfines saltando. 



El resto del día lo pasamos tumbados en una hamaca, igual que Lauro, quien nos llevará más tarde a bajar cocos y saborear su agua.

GUÍA DEL VIAJERO

Cómo llegar en autobús

Desde la Terminal Taxqueña, Altamar cubre la ruta en ocho horas, por 668 pesos, boleto sencillo. Sólo hay tres corridas y son por la noche, a partir de las 22 horas.



Dónde dormir

Mesón Casa de Piedra. Habitaciones para dos personas desde 500 pesos la noche. Cuenta con restaurante. Organizan paseos en kayak y caminatas desde 70 pesos.
 

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